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Los tres ültimos deseos de Alejandro Magno


Cierta o no esta leyenda que circula por la red...resulta interesante por la reflexión a la que conduce.
Encontrándose al borde de la muerte, Alejandro convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:
Que su ataúd fuese transportado por los médicos de la época.
Que fueran esparcidos por el camino hasta su tumba los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas...), y ....
Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, a la vista de todos.
Uno de sus generales, admirado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuales eran sus razones. Alejandro explicó:
Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para mostrar que ellos NO tienen, ante la muerte, el poder de curar.
Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.
Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos.

El Golem


El Golem es un ser artificial modelado en barro y animado mágicamente por una palabra secreta perteneciente al ámbito de la Cábala. La leyenda por excelencia acerca del Golem lo relaciona con el rabino Yehuda Löw ben Becalel, que vivió en Praga a mediados del siglo XVI.

Yehuda Löw era el hombre más sabio de todo el barrio judío de Praga. Como buen rabino conocía a la perfección el Talmud; pero dominaba también la Cábala, las Matemáticas y la Astronomía. Según cuenta la leyenda, poseía además grandes conocimientos mágicos, motivo por el cual el emperador Rodolfo II le apreciaba mucho.

Un día, tal vez para probar los límites de su propio poder, el rabino Löw creó un servidor golem. Lo moldeó en arcilla con esmero, y, para darle vida, introdujo en su boca un trozo de pergamino con el nombre secreto de Dios grabado. En ese momento el Golem abrió los ojos y movió lentamente sus extremidades.

El pétreo ser creado por el rabino tenía una fuerza inigualable, pero no poseía la capacidad de hablar y se comportaba más como un autómata que como un ser vivo. No comía, bebía ni dormía, pero realizaba duras tareas sin cansarse y obedecía todas las órdenes de su creador. Si alguien le hubiese preguntado al rabino Löw si el Golem tenía alma, tras meditar largo rato, habría respondido inquieto que probablemente no.

Antes de cada sabbat, día de descanso obligado para los judíos, el rabino quitaba al Golem el pergamino de la boca, devolviéndole a su inmovilidad original, estado que no abandonaba hasta que se realizaba la operación inversa.

Pero un día el rabino Löw olvidó extraer el pergamino de boca del Golem antes de dirigirse a la sinagoga para oficiar el sabbat. Cuando ya se disponía a iniciar la ceremonia, aparecieron varios de sus vecinos, aterrorizados porque el Golem había enfurecido y destrozaba todo lo que caía en sus manos.

Yehuda Löw corrió a través de las estrechos callejones de la judería en dirección a su casa. Al llegar encontró todas sus pertenencias tiradas por el suelo: su mesa de trabajo estaba partida por la mitad, y las estanterías volcadas; preciosos recipientes de cristal habían sido rotos en mil pedazos y los antiquísimos libros de su biblioteca carecían ahora de la mayor parte de sus hojas… El desorden del interior de la casa resultaba pavoroso, pero lo peor aguardaba al rabino en el patio de atrás. Sobre la hierba yacían muertos sus queridos animales, todos asesinados por el Golem, que todavía estaba allí y en aquel momento se disponía a arrancar uno de los árboles del patio.

El rabino Löw se acercó al Golem y le miró fijamente a los ojos. La criatura quedó inmóvil, como hipnotizada por la fuerte mirada del rabino, momento que este aprovechó para extraer el pergamino mágico de la boca de la criatura. El Golem cayó entonces al suelo, convertido otra vez en una inerte estatua de arcilla.

Nunca más volvió el rabino a animar la figura de arcilla. Según la leyenda, esta fue guardada en el desván de la sinagoga Viejo-Nueva de Praga. Y allí sigue todavía.

Al parecer, la atribución a Yehuda Löw de la creación de un golem se produjo en el siglo XVIII a partir de leyendas similares acerca del mismo tema. Sin embargo, a pesar de ser la versión más reciente del mito, es la única que ha alcanzado difusión universal, siendo incluso recreada por Borges en un poema. Su fama probablemente se deba a la adaptación cinematográfica realizada en 1920 por el expresionista Paul Wegener (que ya había dedicado otras dos películas al tema); aunque también pudo contribuir la novela de Gustav Meyrink, El Golem (1915), en cuya trama juega un papel importante la historia del rabino Löw.

(De la web: Sobreleyendas)

Guillermo Tell


Guillermo Tell es uno de los personajes legendarios de Suiza, al que se sitúa en el siglo XIV y al que hasta la fecha nadie ha podido confirmar su existencia real.

Aquella Suiza de los siglos XIII y XIV estaba dominado por los Habsburgo. Reinaba por aquel entonces Rodolfo I de Habsburgo, quien había dado comienzo a la dinastía, cuando estalló una rebelión en tres cantones suizos montañosos de una gran riqueza: Shwyz, Uri y Unterwalden. Fue el hijo de Rodolfo I, Alberto, el que sofocó aquella rebelión con extrema dureza, anexionando los territorios a la familia de los Habsburgo.

Fue entonces, cuando bajo aquella fuerte represeión, apareció la figura heróica que todos los cantones suizos necesitaban.

Cuenta la leyenda que Guillermo Tell, nacido en Bürglen, en el cantón suizo de Uri, pasaba un día por la plaza central de Altdorf donde estaba el sombrero de la casa dominante, ante el cual todos los suizos debían inclinarse. Altivo, Tell no lo hizo y fue apresado. Hermann Gessler, gobernador de Altdorf, cruel y mezquino, impuso un castigo por su rebeldía al héroe y le obligó a disparar con su ballesta a una manzana situada sobre la cabeza de su hijo.

Guillermo Tell cargó su carcaj con dos flechas. Disparó la primera y atravesó en su mismo centro la manzana que estaba sobre la cabeza de su hijo. Cuando fue interrogado por Gessler acerca de la segunda flecha, Tell contestó que aquella estaba dirigida al tirano que lo obligó a disparar, en caso de que sin querer hubiera matado a su hijo. Al oirlo, fue nuevamente apresado y mandado a galeras. Pero el barco sufrió un naufragio, y Guillermo Tell salvó a los soldados y al propio gobernador que también viajaba. Al llegar a tierra, el ballestero suizo le tendió una emboscada a Gessler y lo mató.

Desde entonces su historia se ha corrido de boca en boca, y siglos más tarde fue tomada para ser divulgada como símbolo de la lucha por la libertad, aunque jamás pudo saberse si realmente aquella historia fue real o no, y ni tan siquiera quedó constancia de si Guillermo Tell y Gessler existieron o fueron producto de la imaginación popular que necesitaba de un héroe para sublevarse ante los opresores.

Finalmente, en el año 1389, la Confederación Helvética proclamó su independencia de los Habsburgo.

(De la Web: Sobre Leyendas)

La Caja de Pandora


Cuando Prometeo osó robar el fuego que portaba el dios Sol en su carro, Zeus entró en estado de cólera y ordenó a los distintos dioses crear una mujer capaz de seducir a cualquier hombre. Hefesto la fabricó con arcilla y le proporcionó formas sugerentes, Atenea la vistió elegante y Hermes le concedió facilidad para seducir y manipular. Entonces Zeus la dotó de vida y la envió a casa de Prometeo.

Allí vivía el benefactor de los mortales junto a su hermano Epimeteo que, a pesar de estar advertido de que Zeus podría utilizar cualquier estrategia para vengarse, aceptó la llegada de Pandora y, enamorándose perdidamente de sus encantos, la tomó por esposa.

Pero Pandora traía algo consigo: una caja que contenía todos los males capaces de contaminar el mundo de desgracias y también todos los bienes. Uno de los bienes era la Esperanza, consuelo del que sufre, que también permanecía encerrada en aquella caja. Y es que, por aquel entonces, cuentan que la vida humana no conocía enfermedades, locuras, vicios o pobreza, aunque tampoco nobles sentimientos.

Pandora, víctima de su curiosidad, abrió un aciago día la caja y todos los males se escaparon por el mundo, asaltando a su antojo a los desdichados mortales. Cuentan que los bienes subieron al mismo Olimpo y allí quedaron junto a los dioses. Asustada, la muchacha cerró la caja de golpe quedando dentro la Esperanza, tan necesaria para superar precisamente los males que acosan al hombre.

Apresuradamente corrió Pandora hacia los hombres a consolarlos, hablándoles de la Esperanza, a la que siempre podrían acudir pues estaba a buen recaudo.

(Mitología Griega)

La Leyenda del Mate


Los guaraníes cuentan que la luna, Yacy, paseaba desde siempre por los cielos nocturnos, observando curiosa los bosques, las lagunas, el río y los esteros desde lo alto. Cada día contemplaba su belleza como una niña que está conociendo el mundo por primera vez.

Sin embargo, a sus oídos fueron llegando los relatos de quienes habían visitado el mundo y que le iban contando de la vida de los animales, de la belleza de las flores, del canto de los grillos, el piar de las aves, del sonido del río… y la luna fue tornándose cada vez más curiosa y con deseos de visitar la tierra.

Así que un día se decidió y, junto con Araí, la nube, fue a pedirle autorización a Kuaray, el Sol, para que las dejase bajar un día a la tierra para así poder contemplar de cerca las bellezas del mundo. El dios Sol se mostró reacio a dejarlas partir, pero por fin cedió y las dejó marchar. Sólo les impuso una condición: en la tierra serían vulnerables a los peligros de la selva como cualquier humano, aunque también serían invisibles para estos.

Luego las dejó partir.


Fue así como la luna, Yacy, llegó un día a la tierra. Y junto con Araí fueron visitando los lugares que veían desde las alturas, maravillándose a cada paso. Observaron de cerca como las arañas tejían sus redes, sintieron el frío del agua del río, tocaron la tierra roja con sus manos.

Tan absortas en su mundo estaban ambas diosas que no se percataron de la acechanza de un yaguareté que las seguía de cerca. El felino estaba hambriento y quería comer, por lo que en un momento largo el zarpazo para atrapar a las mujeres.

En el momento justo cuando estaba por alcanzarlas, el animal fue alcanzado por una flecha lanzada por un joven cazador guaraní, que justo pasaba por el lugar, y que sin saberlo, salvó la vida de las diosas.
El joven cansado por la búsqueda, pero feliz por su conquista, decidió descansar al pie de un árbol, antes de regresar a la tribu. Y entonces se durmió.

Y en sus sueños fue visitado por las diosas que, vestidas de blanco, le hablaron con cariño. Yacy le dijo que como símbolo de gratitud, cuando llegue a su tribu, encontrará un arbusto a la entrada que nunca antes había visto. Le dijo como hacer con sus hojas para preparar una infusión que uniría a las personas de todas las tribus, como símbolo de hermandad y de confraternidad.

Cuando se despertó y volvió con su gente, el joven cazador vio el arbusto a la entrada del campamento y siguiendo las instrucciones que la diosa le dio en sueños, el muchacho buscó una calabaza hueca, picó las hojas del arbusto, las puso dentro y llenó el cuenco con agua. Luego, con una pequeña caña tomó la bebida.

Inmediatamente compartió la infusión con la gente de la tribu que observaban curiosos es trabajo del cazador. La calabaza fue pasando de mano en mano, y todos fueron tomando la infusión.

Así nació el mate, que une a las personas, que es un símbolo de paz y confraternidad. Y que fue un regalo de la luna a los hombres para que compartan vivencias, para que fomenten su amistad, o para que disfruten un silencio compartido.

(Leyenda Guaraní)

El Santo Grial


El símbolo del Grial ha ocupado un lugar en la imaginación humana desde que comenzó a difundirse por Europa en el medievo, y continúa ejerciendo una fascinación sobre todos aquellos que entran en su esfera de influencia. Sin embargo, no existe una imagen concreta y definida del Grial, y ni siquiera está probada su existencia;
se han pronunciado toda clase de opiniones acerca del origen de los relatos que vienen circulando en forma escrita desde principios del siglo XII, habiéndose discutido acerca de su verdadera forma: una copa, un plato, una piedra o una joya. No obstante, todos se muestran de acuerdo en que se trata de algo profundo y misterioso, algo a cuya búsqueda quizá merezca dedicar la vida entera, aun sabiendo que dicha búsqueda pueda resultar infructuos Podemos encontrar estos elementos
básicos de la historia bajo formas muy diversas, en mitologías de todo el mundo, y no sólo cristianas, pues aunque el Grial quedó fuertemente enraizado en la imaginación occidental como símbolo de la doctrina de Cristo, se puede demostrar que gran parte de la imaginería tiene su origen en culturas orientales. Pero antes de empezar a deshilar la trama del símbolo conviene repasar el relato, tal como nos ha llegado a través de los testos medievales. En ellos está contenido casi todo
lo que sabemos del la historia «exterior» del Grial, y en ellos se ha basado la siguiente reconstrucción de la narración La historia comienza con José de Arimatea, rico hebreo que se hizo cargo del cuerpo de Cristo para enterrarlo y que, según se creía, se quedó también en posesión del cáliz utilizado por Jesús en la Última Cena.
Mientras está lavando el cuerpo, preparándolo para la sepultura, José recoge en el cáliz la sangre que se vierte de las heridas.
Tras la desaparición del cuerpo, se acusa a José de haberlo robado y se le encierra en prisión sin alimento alguno. Allí se le apareceCristo, quien, bañado en una luz resplandeciente, le confía el cáliz, lo instruye en los misterios de la Misa -y, según se dice, en otros secretos- y desaparece. Milagrosamente, José se mantiene con vida gracias a una paloma que penetra en su celda cada día y deposita una hostia en el cáliz. Queda en libertad el año 70 y marcha al exilio junto a un pequeño grupo de seguidores, entre los que figuran su hermana y el marido de esta, Bron. Construyen una mesa, llamada la Primera Mesa del Grial, que representa la mesa de la Última Cena y a la que se sientan doce personas; el puesto de Cristo es ocupado por un
pez. Un decimotercer asiento, que representa el puesto de Judas, permanece vacío a partir del momento en que un miembro de la orden procurase instalarse en él, habiendo sido «devorado» por él mismo; posteriormente, a este asiento se lo denominará Sitio Peligroso. Según algunas versiones, José se embarca hacia Gran Bretaña, donde funda la primera iglesia cristiana en Glastonbury, dedicándosela a la Madre del Salvador. El Grial queda en esta iglesia, donde es empleado como cáliz en la misa (en la que participa toda la comunidad) que luego se conocerá como Misa del Grial.
En otra versiones, José no llega más allá del continente europeo,y la custodia del cáliz pasa a Bron, quien acaba siendo conocido como el Rico Pescador (después de haber dado de comer a toda la orden con un solo pez, retirando el milagro de Cristo). El grupo se establece en un lugar llamado Avaron (que podría ser el mismo Avalon,el Más Allá de los celtas, identificado así mismo con Glastonbury), en espera de la llegada del Tercer Custodio del Grial, Alain. Hemos llegado ya a los tiempos de Arturo, y todo está dispuesto para iniciar la búsqueda. Merlín el mago ha fundado la Mesa Redonda o Tercera Mesa (en la que, sin embargo, falta el Grial), en torno a la cual se reune una cofradía de caballeros encabezada por Arturo y regida por la
reglas de la caballería. El día de Pentecostés se les aparece el Grial, flotando en un rayo de luz y cubierto por un velo, y los caballeros se comprometen a salir en su busca. Aquí comienzan las aventuras de iniciación en las que participan casi todos los caballeros, y en especial Lanzarote, Gawain y Bors, aunque el mayor protagonismo
recae en otros dos: Perceval (Percival o Parsifal), apodado el Tonto Perfecto a causa de su inocencia; y Galahad, hijo de Lanzarote, quien se distingue de los demás desde un principio por sentarse en el Sitio Peligroso sin sufrir daño alguno. De los muchos que parten de la corte de Camelot, sólo tres consiguen encontrar el Grial y participar,en diversas medidas, en sus misterios: Galahad, el caballero virgen
e impecable; Perceval, el tonto santo, y Bors, el hombre humilde y «corriente», que es el único de los tres que regresa a Camelot con noticias de la búsqueda. Perceval, después de sufrir un primer fracaso y vagar solitario durante cinco años, encuentra de nuevo el camino hacia el castillo del Rey Herido (que en algunas versiones es su tío, además de Rey Pescador y guardián de la ruta a la Tierra Desolada) y consigue curarlo al plantearle una pregunta ritual -por lo general, «¿A quién sirve el Cáliz?»-. (La respuesta, que nunca se revela explícitamente, es «al Rey mismo», quien permanece vivo más allá de su vida normal, aunque atormentado por la herida.) Una vez curado, se le permite al Rey morir, y la aguas vuelven a fluir por la Tierra
Desolada, haciéndola florecer. Galahad, Perceval y Bors continúan su viaje y llegan a Sarras (quizá una corrupción de Muntsalvach), la Ciudad Celestial de Oriente, donde se celebran los misterios del Grial y donde los tres caballeros participan en una misa en la que una vez más el Grial sirve de cáliz. Cristo se manifiesta, primero como celebrante, luego como un niño resplandeciente y, por último, en la
Hostia, como un crucificado.A continuación, Galahad muere en olor de santidad y el Grial asciende a los cielos; Perceval vuelve al castillo del rey Pescador para ocupar su puesto, y Bors regresa sólo a Camelot.
Su origen, historia, evolución y desaprición final están descritos con todo detalle, y aunque existen contradicciones en cuanto a la forma del vaso, no las hay en la historia de su permanencia en este mundo. Esto constituye una importante pista de la naturaleza del Grial como símbolo, así como del modo en que lo entendían quienes hablaron de su existencia. No obstante, la Iglesia oficial no hizo jamás referencia alguna a un objeto tan importante y conocido, ni para confirmar, ni para negar su existencia. En una época tan aficionada a la búsqueda de reliquias, esto no deja de resultar sorprendente.

(De la Web: Enigmas y Misterios)

El Mito de Santa Claus


Santa Claus, el hombre bonachón, de largas barbas blancas y pícara mirada que viaja por el cielo en trineo, es una de las figuras más representativas de la Navidad.
El mundo hispano le conoce como Papá Noel, aunque también le llaman San Nicolás o incluso, Viejo Pascuero. Sí, aquel viejito barrigón que suele entrar por la chimenea para dejar regalos debajo del árbol de Navidad para todos los niños que se hayan "portado bien" durante el año es tan popular, que niños de todas las nacionalidades le escriben cartas pidiéndole los juguetes de sus sueños.
Sin embargo, la figura del personaje de traje rojo, botas negras y gorrito de borla blanca es muy distinta a la figura que en realidad inspiró su mito.
La leyenda de Santa Claus deriva directamente de las que desde muy antiguo han adornado la figura de San Nicolás de Bari (280-.350 a.C), obispo de Myra y santo que, según la tradición, entregó todos sus bienes a los pobres para hacerse monje y obispo, distinguiéndose siempre por su generosidad hacia los niños.
Aunque existen pocos detalles, se sabe que en el siglo IV, en la región de Licia (actualmente Turquía), vivía un joven de noble corazón llamado Nicolás.
Nicolás quedo huérfano siendo pequeño y heredó una gran fortuna, la cual repartió entre los más enfermos y desamparados, y a los 19 años, se convirtió en sacerdote. Con el tiempo, llegó a ser obispo, siempre caracterizándose por su gran bondad, generosidad y preocupación por los pobres y desprotegidos.
Se cuentan varias historias sobre él, entre ellas, una que trata sobre un empobrecido padre que no contaba con la dote necesaria para que sus tres hijas se casaran, lo cual las condenaba a la prostitución. Para salvarlas de ese destino, Nicolás decidió obsequiar con una bolsa llena de monedas de oro a cada una de ellas. Se dice que para lograrlo, él entraba a la casa por una ventana, sin que nadie se diera cuenta, y colocaba la bolsa de oro dentro de los calcetines de las jovencitas, los cuales colgaban sobre la chimenea para secarse. También se le atribuye el milagro de haber devuelto a la vida a tres niños que habían muerto, por los cuales intercedió a través de sus oraciones.
Al morir, el obispo alcanzó la condición de santo, convirtiéndose así en San Nicolás de Bari, y su popularidad se extendió por toda Europa.
En la Edad Media, la leyenda de San Nicolás arraigó de forma extraordinaria en Europa, particularmente en Italia (a la ciudad italiana de Bari fueron trasladados sus restos en el 1087), y también en países germánicos como los estados alemanes y holandeses. Particularmente en Holanda adquirió notable relieve su figura, al extremo de que se convirtió en patrón de los marineros holandeses y de la ciudad de Amsterdam. Cuando los holandeses colonizaron Nueva Amsterdam (la actual isla de Manhattan), erigieron una imagen de San Nicolás, e hicieron todo lo posible para mantener su culto y sus tradiciones en el Nuevo Mundo. Alrededor del año 1624, los inmigrantes holandeses que fundaron Nueva York, trajeron consigo una imagen del santo y la costumbre de celebrar su día el 6 de diciembre.


De acuerdo a documentación histórica acumulada por The History Channel, el nombre de Santa Claus fue una evolución del apodo holandés del santo, Sinter Klaas, el cual es en sí una abreviación de Sint Nikolaas.
La devoción de los inmigrantes holandeses por San Nicolás era tan profunda y al mismo tiempo tan pintoresca y llamativa que, en 1809, el escritor norteamericano Washington Irving (1783-1859) trazó un cuadro muy vivo y satírico de ellas (y de otras costumbres holandesas) en un libro titulado Knickerbocker's History of New York (La historia de Nueva York según Knickerbocker). En el libro de Irving, San Nicolás era despojado de sus atributos obispales y convertido en un hombre mayor, grueso, generoso y sonriente, vestido con sombrero de alas, calzón y pipa holandesa. Tras llegar a Nueva York a bordo de un barco holandés, se dedicaba a arrojar regalos por las chimeneas, que sobrevolaba gracias a un caballo volador que arrastraba un trineo prodigioso. El hecho de que Washington Irving denominase a este personaje "guardián de Nueva York" hizo que su popularidad se desbordase y contagiase a los norteamericanos de origen inglés, que comenzaron también a celebrar su fiesta cada 6 de diciembre, y que convirtieron el "Sinterklaas" o "Sinter Klaas" holandés en el "Santa Claus" norteamericano.
Luego, en 1822, un pastor episcopal de nombre Clement C. Moore, escribió un poema navideño al que llamó "Una Visita de San Nicolás", el cual, tras ser publicado, convirtió a Santa Claus en un icono de la cultura estadounidense. Moore contribuyó a la idea de Santa Claus viajando alrededor del mundo en un trineo volador dirigido por ocho renos para repartir regalos en los hogares. Pocos años después de la publicación del libro de Irving, la figura de Santa Claus había adquirido tal popularidad en la costa este de los Estados Unidos que, en 1823, un poema anónimo titulado A Visit of St. Nicholas ('Una visita de San Nicolás'), publicado en el periódico Sentinel ('El Centinela') de Nueva York, encontró una acogida sensacional y contribuyó enormemente a la evolución de los rasgos típicos del personaje. Aunque publicado sin nombre de autor, el poema había sido escrito por un oscuro profesor de teología, Clement Moore, que lo dedicó a sus numerosos hijos y nunca previó que un familiar suyo lo enviaría a un periódico Hasta el año 1862, ya octogenario, no reconocería Moore su autoría. En el poema, San Nicolás aparecía sobre un trineo tirado por renos y adornado de sonoras campanillas. Su estatura se hizo más baja y gruesa, y adquirió algunos rasgos próximos a la representación tradicional de los gnomos (que precisamente también algunas viejas leyendas germánicas consideraban recompensadores o castigadores tradicionales de los niños). Los zuecos holandeses en que los niños esperaban que depositase sus dones se convirtieron en anchos calcetines. Finalmente, Moore desplazó la llegada del simpático personaje del 6 de diciembre típico de la tradición holandesa, al 25 de ese mes, lo que influyó grandemente en el progresivo traslado de la fiesta de los regalos al día de la Navidad.
El proceso de popularización del personaje siguió en aumento. El 6 de diciembre de 1835, Washington Irving y otros amigos suyos crearon una sociedad literaria dedicada a San Nicolás, que tuvo su sede en la propia casa de Irving. En las reuniones, era obligado fumar en pipa y observar numerosas costumbres holandesas. Ello indica hasta qué extremo habían aceptado esta tradición holandesa los norteamericanos descendientes de otros grupos inmigrantes.
En el año 1881, el humorista político Thomas Nast, se inspiró en el poema de Moore y dibujó la primera caricatura del Santa Claus que conocemos el día de hoy, pues añadió los detalles del borde blanco al traje rojo, el saco repleto de juguetes, el taller del Polo Norte, y de sus ayudantes, los duendes.



Thomas Nast, nacido en Landau (Alemania) en 1840, se estableció con su familia en Nueva York desde que era un niño, y alcanzó gran prestigio como dibujante y periodista. En 1863, Nast publicó en el periódico Harper's Weekly su primer dibujo de Santa Claus, cuya iconografía había variado hasta entonces, fluctuando desde las representaciones de hombrecillo bajito y rechoncho hasta las de anciano alto y corpulento. El dibujo de Nast lo presentaba con figura próxima a la de un gnomo, en el momento de entrar por una chimenea. Sus dibujos de los años siguientes (siguió realizándolos para el mismo periódico hasta el año 1886) fueron transformando sustancialmente la imagen de Santa Claus, que ganó en estatura, adquirió una barriga muy prominente, mandíbula muy ancha, y se rodeó de elementos como el ancho cinturón, el abeto, el muérdago y el acebo. Aunque fue representado varias veces como viajero desde el Polo Norte, su voluntariosa aceptación de las tareas del hogar y sus simpáticos diálogos con padres y niños le convirtieron en una figura todavía más próxima y entrañable. Cuando las técnicas de reproducción industrial hicieron posible la incorporación de colores a los dibujos publicados en la prensa, Nast pintó su abrigo de un color rojo muy intenso. No se sabe si fue él el primero en hacerlo, o si fue el impresor de Boston Louis Prang, quien ya en 1886 publicaba postales navideñas en que aparecía Santa Claus con su característico vestido rojo. La posibilidad de hacer grandes tiradas de tarjetas de felicitación popularizó aún más la figura de este personaje, que numerosas tiendas y negocios comenzaron por entonces a usar para fines publicitarios. Llegó incluso a ser habitual que, durante las celebraciones navideñas, los adultos se vistieran como él y saliesen a las calles y tiendas a obsequiar a los niños y hacer propaganda de todo tipo de productos. Entre 1873 y 1940 se publicó la revista infantil St. Nicholas, que alcanzó una enorme difusión.
La segunda mitad del siglo XIX fue trascendental en el proceso de consolidación y difusión de la figura de Santa Claus. Por un lado, quedaron fijados (aunque todavía no definitivamente) sus rasgos y atributos más típicos. Por otra, se profundizó en el proceso de progresiva laicización del personaje. Efectivamente, Santa Claus dejó de ser una figura típicamente religiosa, asociada a creencias específicas de determinados grupos credenciales, y se convirtió más bien en un emblema cultural, celebrado por personas de credos y costumbres diferentes, que aceptaban como suyos sus abiertos y generales mensajes de paz, solidaridad y prosperidad. Además, dejó de ser un personaje asociado específicamente a la sociedad norteamericana de origen holandés, y se convirtió en patrón de todos los niños norteamericanos, sin distinción de orígenes geográficos y culturales. Prueba de ello fue que, por aquella época, hizo también su viaje de vuelta a Europa, donde influyó extraordinariamente en la revitalización de las figuras del "Father Christmas" o "Padre Navidad" británico, o del "Père Noël" o "Papá Noel" francés, que adoptaron muchos de sus rasgos y atributos típicos.


El último momento de inflexión importante en la evolución iconográfica de Santa Claus tuvo lugar con la campaña publicitaria de la empresa de bebidas Coca-Cola, en la Navidad de 1930. Como cartel anunciador de su campaña navideña, la empresa publicó una imagen de Santa Claus escuchando peticiones de niños en un centro comercial. Aunque la campaña tuvo éxito, los dirigentes de la empresa pidieron al pintor de Chicago (pero de origen sueco) Habdon Sundblom que remodelara el Santa Claus de Nast. El artista, que tomó como primer modelo a un vendedor jubilado llamado Lou Prentice, hizo que perdiera su aspecto de gnomo y ganase en realismo. Santa Claus se hizo más alto, grueso, de rostro alegre y bondadoso, ojos pícaros y amables, y vestido de color rojo con ribetes blancos, que eran los colores oficiales de Coca-Cola. El personaje estrenó su nueva imagen, con gran éxito, en la campaña de Coca-Cola de 1931, y el pintor siguió haciendo retoques en los años siguientes. Muy pronto se incorporó a sí mismo como modelo del personaje, y a sus hijos y nietos como modelos de los niños que aparecían en los cuadros y postales. Los dibujos y cuadros que Sundblom pintó entre 1931 y 1966 fueron reproducidos en todas las campañas navideñas que Coca-Cola realizó en el mundo, y tras la muerte del pintor en 1976, su obra ha seguido difundiéndose constantemente.
El mito actual cuenta que Papá Noel vive en el Polo Norte junto a su esposa, la Señora Claus, quienes dirigen un taller de juguetes donde, con la ayuda de cientos de duendes, se fabrican todos los regalitos que los niños buenos y obedientes recibirán en Navidad.
Se dice que Santa sale en la noche del 24 de diciembre a repartir dichos obsequios, viajando por los cielos en su trineo, aprovechando cuando los niños duermen para entrar por la chimenea o la ventana para dejar los regalos debajo del árbol o en las tradicionales medias navideñas.
Por el cauce de las postales, cuentos, cómics, películas, etc. norteamericanas, la oronda figura de Santa Claus sigue ganando popularidad en todo el mundo, y hoy puede decirse que constituye la advocación más universal y conocida, y también la más laica y comercial, de todas las derivadas del San Nicolás de Bari que desde el siglo IV se ha considerado tradicional protector de los niños.
Mito o no, sea cual sea su nombre, San Nicolás o Santa Claus, lo cierto es que este personaje representa la bondad y la generosidad, y de cierta manera, nos invita a compartir y dar amor a los demás en esta temporada, sobre todo a los niños y desamparados, y eso, no debe quedarse en la leyenda, sino ser parte de la realidad.

Apolo y Dafne


El primer amor del dios Apolo,fruto del primer parto de Era, junto con su hermana Diana, fue Dafne, hija del río Peneo, y este amor no fue producto del ciego azar, sino de la cólera de Cupido. Discutía un día éste con Apolo, orgulloso de su victoria sobre la terrible serpiente Pitón, que asolaba la tierra, mientras Cupido tensaba la cuerda de su arco. Apolo le dijo:

-"¿Qué haces tu, niño, con las armas que sólo cuadran a los hombres? Tú debes contentarte con provocar esas pasiones amorosas, y no aspirar a una gloria que sólo a mi me pertenece".

A esto, el hijo de Venus respondió:

-"Aunque tu arco atraviese horribles fieras, y violentas alimañas, el mío te va a atravesar a tí, y tu gloria será inferior a la mía".

Cupido, batiendo sus alas, se abrió camino por los aires y fue, raudo, a la cima del Parnaso, donde sacó de su aljaba, portadora de dos flechas que producían diverso efecto: una, provocaba el odio y hacía huir del amor. La otra, enamoraba el corazón que atravesase.

La que produce el amor era de oro, y su afilada punta resplandecía; la que provocaba odio era de plomo, y su punta era redonda. Fue precisamente esta última la que clavó el travieso dios sobre Dafne, mientras que con la otra, hirió hasta la médula a Apolo.

En el acto quedó el uno enamorado, la otra huyendo hasta del nombre del amor: muchos la amaban, pero ella rechazaba a todos. No quería saber nada del amor, prefería recorrer los bosques sola. Su padre la apremiaba para que se casase y tuviera hijos, pero ella rogaba que la dejase disfrutar de su virginidad eterna.

Pero Apolo deseaba sobre todas las cosas unirse a ella y la pasión le hacía alimentar esperanzas sobre un amor vano.

Un día hipnotizado por su canto se da cuenta que, a la ninfa, los cabellos le caen por el cuello en desorden, ve sus ojos, resplandencientes como llamas en la oscuridad y semejantes a estrellas, ve su boca, que quisiera besar, se extasía con sus dedos y manos, con sus brazos desnudos en más de la mitad.

Pero Dafne huye rauda como el viento y no atiende los requerimientos amorosos del dios. En su huida, Apolo la encontró aún más bella y deseable: el viento le descubría las formas, la brisas que le chocaban agitaban sus ropas y le empujaba hacia atrás los cabellos.

Apolo no puede soportar más y, obedeciendo a sus deseos, la sigue, la persigue, como cuando un perro ha visto a una liebre en campo abierto. Así corren veloces el dios y la ninfa, él por amor y esperanza, ella por temor.

Apolo es más rapido. Ayudado por las alas del amor, se niega al descanso, acosa la espalda de la ninfa, echa su aliento sobre su cuello. Agotadas sus fuerzas, palideció. Vencida por la fatiga de la huída, mira a las aguas del Peneo el río, y dice:

-"!!Padre,socórreme. Destruye esta hermosura, destruye el atractivo causa de mis pesares!!"

Apenas acabó su súplica cuando un entorpecimiento se apodera de sus miembros, sus suaves formas comienzan a ser envueltas por una delgada corteza, sus cabellos se transforman en hojas,sus brazos en ramas. Sus pies, un momento antes tan veloces, ahora son raices y su cabeza es una arbórea copa. Toda su fisonomía queda transformada en hermoso laurel.

Pero,aún sigue siendo bella. Aún sigue Apolo amándola y, tocando el reciente tronco, percibe como palpita aún el corazón de Dafne bajo la corteza y besa la madera pero, la madera huye de sus besos.

Al fin, vencido y dolorido, el dios hablo así:

-" Ya que no serás mía como mujer, lo serás como mi árbol. Siempre te llevaré sobre mi cabeza, y tus ramas coronaran a los heroes".

Apolo y Dafne representan las dos caras de la misma moneda, el Amor y el Odio y son el símbolo del amor no correspondido.

Calipso



Calipso pertenecía a las ninfas y era hija de Atlante y Pléyone. Otras versiones la hacen hija de Helio (el Sol) y Perseis. De esta segunda versión es que se deriva la idea de que era hermana de Circe y Eetes.

Su lugar de habitación era la isla Ogigia, que se cree se ubicaba en el Mediterráneo occidental y que por lo general se identifica con la actual península de Ceuta, frente a Gibraltar.

Calipso, llamada por Homero "la que oculta", recibió hospitaliariamente a Odiseo (Ulises) cuando su nave naufragó. En la Odisea, se cuenta como Calipso, enamorada profundamente de Odiseo lo reteiene contra su voluntad en la isla durante mucho tiempo mientras él cree que a penas son unos días.

La cantidad de tiempo que Ulises estuvo con ella varía. Algunos apuntan que fue diez años, otros creen que siete y hay quien opina que fue un año.

A cambio de que Odiseo se quedara para siempre con ella, Calipso le ofrecía la inmortalidad. Sin embargo, Odiseo sentía la necesidad de regresar a su hogar Ítaca y al final se mantuvo inflexible.

Atenea quien protegía a Odiseo, rogó a Zeus para que enviara a Hermes donde Calipso y le ordenara que dejara ir a Odiseo, a lo cual Zeus cedió. Aunque a ella le dolió dejar partir a su amado, cumplió la orden del dios de dioses.

Le proporcionó al héroe madera para construir una embarcación, provisiones para el viaje, e indicaciones de los astros que debía seguir para econtrar el camino a casa.

Existen leyendas posteriores a la Odisea donde se les adjudica a Odiseo y a Calipso un hijo llamado Latino, quien por lo general se considera más bien hijo de Circe. Otras tradiciones hablan de Nausítoo y Nausínoo como hijos de Calipso y Odiseo. También se cuenta que Ausón fue hijo de la pareja, quien dio origen a Ausonia.

Adicionalmente, existe en la mitología registros de otra Calipso que era una de las hijas de Tetis y Océano.

Cuando Europa murió le fueron concedidos los honores divinos y el toro que había sido la forma en que Zeus había amado a Europa fue convertido en constelación e incluido en los signos del zodíaco.

La Espada de Damocles


Damocles era cortesano de Dionisio II, hijo de Dionisio “El Viejo” y tirano de Siracusa (s.IV a.C), a quien envidiaba por llevar una vida de lujos. Envidioso por aquello, Damocles propaga que Dionisio era de vida cómoda. Dionisio, para poder darle una lección, invita a Damocles a que lo sustituya en un festín y así pueda disfrutar del poder y sus comodidades. Damocles acepta tal invitación y pasa un día de gloria y lujos en el trono del rey.

Cuenta la historia que al final del festín Damocles levanta la cabeza y ve encima de él una espada afilada que colgaba por un pelo de crin de caballo, la espada apuntaba directamente a su cabeza. El pelo de crin podía romperse en cualquier momento y la espada caería en la cabeza de Damocles, matándolo, ello provoca miedo en él, quien sale corriendo y deja el trono de rey que tanto había deseado.

El Holandés Errante


Una bruma calina se cernía sobre las azules aguas de False Bay, campo de juego situado junto al mar, en la punta más meridional de África del Sur.

Era un día ardientemente caluroso de marzo de 1939, y sobre las blancas arenas de la playa de Glencairn unas 60 personas descansaban junto a las cálidas aguas del océano Indico.

De repente, de la bruma surgió un magnífico buque totalmente aparejado, de los que comerciaban con las Indias Orientales siglos atrás. Quienes lo vieron llamaron a los demás, y pronto la playa era un hervidero humano que comentaba la aparición.

Desapareció sin dejar rastro

Según la noticia aparecida al día siguiente en un periódico, el barco, con todas sus velas henchidas, pese a que no soplaba la menor brisa, parecía mantener el rumbo hacia Muizenberg.

El British South Africa Annual de 1939 informaba: «Como guiado por un misterioso empeño, el barco navegaba en línea recta mientras que los visitantes de la playa de Glencairn, sacudidos de su letargo, discutían vivamente los motivos y razones del barco, que parecía dirigirse hacia su propia destrucción en las arenas de Strandfontein. Pero, precisamente cuando la excitación alcanzaba su punto álgido, el misterioso barco se desvaneció en el aire, tan extrañamente como había aparecido».

En los días que siguieron a la aparición del barco fantasma se expusieron diversas teorías. Una de ellas afirmaba que los espectadores de Glencairn habían visto un espejismo, y que el barco misterioso era, por algún fenómeno de refracción de la luz, la imagen de un barco que navegaba a varios cientos de millas de distancia. Como señalaban quienes lo vieron, el casco ancho y achatado, y la alta popa, e incluso el aparejo, eran muy distintos de cualquier buque moderno. Era, inconfundiblemente, un buque mercante del siglo XVII.

La señora Helene Tydell se hallaba aquel día en la playa, entre la multitud de testigos que presenciaron el hecho. «Digan lo que quieran los escépticos, aquel barco no era otro que el Holandés Errante», declaró.

Un hábil marino

Incluso antes de que inspirase a Wagner su ópera «Der Fliegende Holländer», la leyenda del Holandés Errante era conocida por innumerables generaciones de marinos de todo el mundo. Lejanos antecedentes demuestran que en 1680 un barco holandés que hacía la travesía a las Indias Orientales, mandado por el capitán Hendrik van der Decken, navegaba desde Amsterdam a la colonia de Batavia, en las Indias Orientales holandesas. Van der Decken, de disposición aventurera e intrépida, gozaba al parecer de pocos escrúpulos y de mala reputación.

Pero era un hábil marino, y los propietarios del barco no tuvieron inconveniente en confiarle el mando del buque, pese a sus fanfarronadas en las tabernas del muelle, en las que afirmaba que volvería con una fortuna.

Todo pareció ir bien para Van der Decken y su tripulación mientras navegaron hacia el sur por los soleados mares tropicales, pero cerca del cabo de Buena Esperanza un repentino temporal hizo jirones las velas y destrozó el timón. Conforme pasaron los días y las semanas, el barco era zarandeado a la altura del cabo, incapaz de avanzar frente al viento que soplaba en dirección sudeste. Según la leyenda, Van der fiecken se enfureció cada vez más al ver que ninguna de sus habilidades y conocimientos de navegación le servían para bordear el cabo. No hacía otra cosa que proferir juramentos.

Maldijo al Todopoderoso

Aprovechando el desesperado ánimo de Van der Decken, el diablo le sugirió en sueños que desafiase el intento del Todopoderoso de impedirle bordear el cabo. Ciego de rabia, el capitán holandés profirió el reto:

Frenético lanzó el espantoso juramento, Gritando potentemente sobre el estruendo de la tempestad:

«Desafío al poder de Dios a detener el curso de mi destino y mi resuelta carrera. Ni el mismo diablo despertará mi temor. Aunque tenga que surcar los mares basta el día del juicio».

No se sabe quién citó por primera vez las palabras del capitán. Pero el castigo llegó rápidamente, cuando el Ángel del Señor ordenó que Van der Decken errase para siempre por los mares «hasta que las trompetas de Dios rasgasen los cielos».

El barco acabaría hundiéndose y la tripulación moriría, pero Van der Decken ha de proseguir su vigilia hasta el día del Juicio Final.

Van del Decken y su barco no llegaron nunca a Batavia. Desde 1680 son innumerables las gentes que han visto su barco. Se dice que cualquier buque que aviste al barco fantasma tendrá mala suerte.

Así aconteció cuando el difunto Jorge V, guardiamarina en el buque de guerra británico Bacchante, vio el barco fantasma y a una figura en la popa vestida con un antiguo uniforme, mientras el Bacchante navegaba a 50 millas del cabo. Al día siguiente, un miembro de la tripulación se cayó del aparejo del barco y se mató, sin que nadie pudiera evitarlo.

La última vez que se le vio en el cabo fue en septiembre de 1942, cuando cuatro personas, sentadas en una terraza de Mouille Point, en la Ciudad del Cabo, divisaron el fantasmal navío dirigiéndose hacia la bahía de Table, para desaparecer tras la isla de Robben.

Opinión de los científicos

Los científicos siguen insistiendo en que lo que Jorge V y los bañistas de la playa de Glencairn vieron fueron espejismos, y que otros barcos se han visto del mismo modo.

En cierta ocasión se divisó en Adén un barco correo que navegaba rumbo a la India. Su cuaderno de bitácora demostró más tarde que se hallaba a unas 200 millas de distancia.

Pero la ciencia no ha podido explicar aún los múltiples detalles análogos descritos por quienes han visto el barco, ni el hecho de que los barcos de este tipo hubieran navegado por última vez hace ya más de 200 años.

(Jorge M. Aguilar)

El Mito de Medusa


En la mitología griega, Medusa era una de las tres gorgonas, la única mortal. Las 3 Gorgonas (Esteno, Euríale y Medusa) eran hijas de dos divinidades marinas, Forcis y Ceto. Su aspecto era terrible: de la cabeza le crecían serpientes en vez de pelo, el cuerpo recubierto de escamas de dragón,; Medusa y las gorgonas, en su sonrisa lucían un par de afilados colmillos de jabalí; sus manos eran de bronce y sus dos alas de oro, lo que no les impedía utilizarlas para volar; y, si miraban directamente a alguien a los ojos, al momento le dejaban petrificado.

De las tres gorgonas, la más famosa era Medusa, aunque era la única mortal. Medusa y sus hermanas vivían el extremo de Occidente, cerca del reino de los muertos, y no había mortal ni divinidad que no las tuviera temor.

Medusa y el castigo divino

En la versión más conocida del mito, Medusa era originalmente una hermosa mujer humana. Poseidón se enamoró de Medusa, y la sedujo (o violó) en un templo dedicado a Atenea. Ambos dioses eran rivales desde que compitieran por el patronazgo de Atenas y los habitantes de la ciudad prefiriesen el olivo de Atenea a la fuente o los caballos de Poseidón.

Tras descubrir la profanación de su templo, Atenea transformó a Medusa hasta tener la forma de sus dos hermanas. Algunas versiones dicen que fue Afrodita quien, celosa de la cabellera de Medusa, la cambió por serpientes.

La muerte de Medusa

Mientras Medusa estaba embarazada de Poseidón, fue decapitada por el héroe Perseo con la ayuda de Atenea y Hermes. De la sangre que cayó al suelo o, según las versiones, de su cuello brotó su descendencia: el caballo alado Pegaso y el gigante Crisaor ( el padre de Gerión, un gigante que poseía tres cuerpos hasta la cintura y al que Hércules mataría en La Coruña y enterraría debajo de la Torre de Hércules) . Perseo usó la cabeza de Medusa para rescatar a Andrómeda, matar a Polidectes y, en algunas versiones, petrificar al titán Atlas. Entonces se la ofreció a Atenea, quien colocó la cabeza de medusa en su escudo, la égida. Se dice que la sangre de la Medusa resucitaba a los muertos y con ella Asclepio resucitó a algunos héroes.

Según cuenta Pausanias en el libro II de su Descripción de Grecia, dedicado a Corinto, el mito de Medusa es una versión novelada de la historia de una reina quien, después de la muerte de su padre, habría recogido ella misma el cetro, gobernando a sus súbditos cerca del lago Tritonide, en Libia. Medusa habría muerto de noche durante una campaña contra Perseo, un príncipe del Peloponeso.

Mercurio, dios de los ladrones


Nacido en Arcadia (Sur de Grecia), hijo de Júpiter y de Maya. Desde niño le puso la zancadilla a Cupido, arrebatándole la carcaj (caja de las flechas). Hurtó la espada a Marte, el tridente a Neptuno, el ceñidor a Venus y el cetro al mismo Júpiter. Ante este cúmulo de travesuras fue arrojado a la tierra, quedándose a vivir una temporada en Tesalia (centro de Grecia). Allí en la tierra, se topó con Apolo --también desterrado-- y le robó algunas de sus reses (esto le valió para el título de dios de los ladrones). Al ser descubierto Mercurio, no le quedó más remedio que regalar al engañado una lira de tres cuerdas. Apolo en compensación le regaló a éste una vara de avellano que tenía la propiedad de apaciguar y mediar entre los enemigos irreconciliables.

Mercurio, que no se fiaba mucho de las propiedades de la vara, quiso cerciorarse y para ello escogió a dos serpientes que estaban en una lucha encarnizada, interpuso su vara y las dos se entrelazaron en ella, formando el caduceo, símbolo que vemos en las farmacias.

Siguió su andadura por la tierra como un mortal dedicado al pastoreo y entre tanto cultivó el ejercicio físico (esto le valió para el título de dios de los atletas y de los pastores). Pero Mercurio aspiraba a mayores honores y mejores títulos. Se dedicó a recorrer ciudades, hablaba en las plazas públicas mostrándose un excelente orador. Desde entonces, los oradores se pusieron bajo su protección.

También se dedicó a los negocios, perfeccionó el comercio, el cambio; inventó la medida y los pesos lo que le valió para conseguir el nombramiento de dios del comercio.

Pero en el cielo echaban de menos a tan singular dios y lo llamaron. Allí, Júpiter lo nombró ministro e intérprete de la corte celestial y mensajero de los dioses, títulos que le dieron su mayor esplendor y fama entre nosotros, los mortales.

Leyenda del rey Arturo



En busca del rey Arturo

Arturo nace en un encuentro entre Igrayane, esposa de Gorlois, y el rey Uther Pendragón (convertido en Gorlois por el mago Merlín).

El niño fue entregado a sir Ector para que lo criara como si fuera su hijo.

Cuando el rey Uther murió y Arturo cumplió 16 años, Merlín le reveló su verdadera paternidad después de que el joven lograra sacar una espada clavada en un yunque que nadie podría sacar de no ser “el verdadero rey de toda Inglaterra”

Bajo el reinado de Arturo, Inglaterra gozó de 12 años de paz, en los que floreció la caballería.

Arturo reunió en su castillo de Camelot a los más valientes caballeros de su reino: Lancelot, Gawain, Percival... y los sentó alrededor de una gran mesa redonda con sus nombres gravados en oro en sus respectivas sillas.

Merlín enseño a combatir el crimen, la crueldad, ser misericordiosos, no mentir, respetar y proteger a las mujeres...

Los caballeros viajaban desde Camelot para luchar contra dragones, duendes, gigantes y sus encuentros contra las fuerzas del mal generalmente ocurrían en castillos embrujados, bosques sombríos y jardines mágicos, y más tarde volvían a la corte para contar sus hazañas.

Arturo trajo a Camelot a Ginebra para ser su reina, pero Lancelot se enamoro de ella y, al ser descubiertos por Mordred, Arturo salió tras ellos y encargo su reino a Mordred, este se apodero del reino y, al volver, Arturo se enfrentó a Mordred a muerte. Mordred, antes de morir, hirió al rey. Los fieles súbditos de Arturo pusieron al moribundo en una barca que navegó rumbo a Avalón, mítica isla de los santos y tierra de las manzanas que simbolizan la eterna juventud que aguarda a los héroes vencedores. Se dice que Arturo fue curado en Avalón y muchos seguidores profetizaron su regreso.

Inglaterra en la época de Arturo

Se supone entre el fin del siglo V y principios del siglo VI, se da como fecha de su última batalla con Mordred los años 537 y 542.

Un siglo antes, los romanos se retiraban gradualmente de la colonia inglesa al no poder resistir la invasión de las tribus bárbaras. A continuación, llegaron varios guerreros a pelear contra invasores bárbaras y también entre si. No se sabe de ningún reino unificado ni de gobernante que tuviera algo mas que poder local. El cristianismo no se introdujo en Inglaterra hasta que en el 597 llegó san Agustín con sus 40 monjes. Esto fue lo que marcó el inicio de la edad media para Inglaterra. Si se da crédito al monje galés Nennius, un guerrero llamado Arturo dirigió la resistencia contra los invasores.

Unos años más tarde un galés anónimo escribió una cronología de la historia británica y en ella dice en el año 537 “Batalla de Camlann en la que cayeron Arturo y Medraut” (no es difícil pensar que Medraut era Mordred)

Desenterrando la corte de Arturo

Algunos científicos trataron de quitar los adornos literarios de la leyenda del rey Arturo y diferenciarla de la verdad.

En 1965 se formo el comité Camelot de investigaciones. Tras cinco años de excavar en Sommersel, los arqueólogos del comité identificaron al castillo cadbury como el legendario Camelot.

Los hallazgos del Comité Camelot no fueron aceptados por la académica Norma Lorre Goodrich quien afirmó que el rey Arturo no gobernó en Inglaterra sino en Escocia. Su investigación indicaba que era Stirling, al noroeste de Edimburgo, el lugar de Camelot.

De cualquier modo la mágica ciudad continuó perdida en el pasado.

Seguramente el tiempo de aquel rey fue de fieras batallas en defensa del territorio y la independencia política pero lo que perdura es la versión caballeresca de Arturo y no la de un oscuro guerrero en tiempos turbulentos.


La Leyenda del Rey Arturo

Son un grupo de relatos de varios autores y en varias lenguas que se desarrollan el la edad media y tratan sobre Arturo, rey semihistórico de los britanos y sus caballeros de la tabla redonda; Se les llamaba así por que se reunían en una mesa redonda para que no hubiese diferencia de rango entre ellos a la hora de sentarse. Solo el rey era “primus inter pares” (primero entre iguales).

Las primeras referencias escritas las encontramos en fuentes galesas y en cuentos en latín.

La primera narración artúrica extensa procede de “Historia Regum Britanniae” (1139) del escritor ingles Godofredo de Monmouth, en la que se dice que Arturo es el hijo del rey británico Uther Pendragon, aparece Merlín, se menciona la isla de Avalón, narra la infidelidad de Ginebra y la rebelión de Mordred.

En el “Roman de Brut” (1205) del poeta Layamon se describe a Arturo como un guerrero épico y se narra por primera vez la historia de su espada mágica, Excalibur.

Los romances artúricos franceses más antiguos son una serie de poemas llenos de ideales caballerescos y amor cortesano del trovador del siglo XII Chrétien de Troyes de los que podemos destacar: “Perceval o la historia del Grial”, -la primera versión literaria de la leyenda del Santo Grial. Este era el cáliz sagrado que uso Jesucristo en la última cena. El Grial poseía muchas propiedades milagrosas, como proporcionar alimento a los que estaban libres de pecado, cegar a los impuros de corazón o dejar mudo al irreverente que llegaba a su presencia. Según la leyenda fue buscado piadosamente por los caballeros del rey Arturo.- “Erec y Enide” y “Lancelote en prosa o el caballero de la carreta”, donde se presenta el rival amoroso del rey Arturo. Este autor está considerado como el precursor del romance medieval y fue admirado y elogiado por Dante por su aportación al verso narrativo francés.

Los romances artúricos ingleses de los siglos XIII y XIV se refieren a los caballeros, sobre todo a Gawain. La obra maestra de todos ellos fue “Sir Gawain y el caballero verde” (1370) de autor anónimo.

Varios de estos cuentos artúricos fueron reescritos por Sir Thomas Malory en la primera gran epopeya en prosa de la literatura inglesa “La muerte de Arturo”; esta obra que fue publicada en 1485 por el primer impresor inglés, William Caxton, abarca 21 volúmenes; está escrita en prosa poética y destaca por su riqueza, dignidad, sencillez y melodía.

Muchos escritores han adaptado las historias de Arturo, sus caballeros y la corte de Camelot a los gustos y temas contemporáneos.

El poeta Edmund Spenser idealizó a Arturo como el perfecto caballero en su alegória épica de la sociedad isabelina “La reina de las hadas” (1590-1599) y Alfred Tennyson tambien se basó en estas historias para su “Idilios de rey” (1859-1885)

La música también se ha interesado por las leyendas artúricas, por ejemplo “Parsifal” de Richard Wagner (1882)


El mago Merlín

Merlín es posiblemente el personaje más extraño de la leyenda del rey Arturo.

Hijo de una mujer piadosa y un íncubo, espíritu maligno etéreo del que se decía que atacaba a los inocentes por la noche.

Al nacer, Merlín, fue llevado a la pila bautismal, por lo que no heredó la naturaleza maligna de su padre, pero si tuvo ciertos poderes sobrenaturales. Conocía el pasado y predecía el futuro, y podía transformarse a voluntad en la forma que deseara: duende, perro, venado, mujer...

Antes de escribir su “Historia de los reyes de Inglaterra” Godofredo de Monmouth escribió un breve tratado en latín llamado “El pequeño libro de Merlín” que hizo pública la figura del mago.

(De la web)

La leyenda del Mont Saint Michel


Al norte de la bella Francia, concretamente en la región conocida como Baja Normandía tuvo lugar, según cuenta la leyenda, una de las batallas más despiadadas entre los defensores del bien y las fuerzas del mal.

Y tuvo como escenario de excepción al Monte Tombe, que ya desde siglos atrás había estado dedicado al culto a los dioses.

Cuentan que el Demonio, que había adquirido cuerpo de dragón marino, aterrorizaba a las pobres gentes del lugar allá por el siglo VIII. Desde el cielo, y compadeciéndose de los pobres mortales, el arcángel San Miguel, líder de los ejércitos celestiales, fue enviado junto a sus tropas para acabar con tan terrible amenaza.

Así pues, se dirigió San Miguel hasta el monte Tombe y allí comenzó la cruenta batalla que llegó a ser terriblemente feroz. Finalmente, San Miguel y sus tropas se alzaron con la victoria al cortar aquel la cabeza del maléfico dragón con su espada divina.

Cuentan que el Obispo de Avranches, San Auberto, presenció la violenta contienda y que, en noches sucesivas, recibió en sueños mensajes enviados por el propio arcángel. En ellos le pedía que construyera un monumento en conmemoración de la victoria del bien sobre las fuerzas oscuras, en el mismo lugar en el que aquella había tenido lugar.

Y así se hizo: en año 709, San Auberto fundó la abadía de Saint-Michel.

(De la Web: Sobre leyendas)

La Creación, según la Mitología Nórdica


En un principio sólo existia el vacío. No había océano que ocupara su vasto imperio, ni árbol que levantase sus ramas o hundiera sus raíces. Más al norte allá donde el abismo, se formó una región de nubes y sombras llamadas Niflheim. En el sur se formó la tierra del fuego, Muspellsheim. Los doce ríos de pura agua glacial que tracurrían desde Niflheim hasta encontrarse con los correspondientes de Muspellsheim llevaban amargo veneno y pronto se solidificaron. Cuandolas heladas aguas del norte tocaron sus rígidos cuerpos serpentinos, el abismo se llenó de gélida escarcha.

Con el aire cálido que soplaba desde el sur empezó a derretir la escarcha y de las amorfas aguas surgió Ymir, un gigante de escarcha, el primero de todos los seres vivientes.

Del hielo surgió una gran vaca llamada Audumla. E Ymir apagó su sed en uno de los cuatro manantiales de leche que fluían de la criatura. Cada uno de estos seres primarios tuvieron hijos de forma asexual: Ymir a partir de su propio sudor y Audumla lamiendo el hielo. El matrimonio de Bestla, hija de Ymir, con Bor, nieto de Audumla, trajo a los tres dioses, Odín, Vili y Va, quienes muy pronto se volvieron en contra de la raza de los gigantes exterminándolos a todos menos a dos, que escaparon para perpetuar la raza. Al calmarse el caos resultante del desbordamiento, al derretirse el hielo, los tres dioses sacaron el cuerpo inerte de Ymir fuera de las aguas y crearon la tierra, a la que llamaron Midgard, la Princial Morada. De los huesos de Ymir se crearon las montañas y su sangre llenó los océanos. Su cuerpo se convirtóo en tierra y sus cabellos en árboles. Con su calavera los dioses formaron la bóveda de cielo, que atestaron de brillantes chispas de los fuegos de Muspellsheim. Estas chispas son las estrellas y los planetas.

Del suelo brotó Yggdrasilll, el gran freso, cuyas poderosas ramas separaban los cielos de la tierra y cuyo tronco constituía el eje del universo. De hecho en algunas leyendas Yggdrasill es el mundo mismo. Nadie podría narrar su grandeza. Sus raíces se hincan el las profundidades, más allá de las raíces de las montañas y sus perennes hojas atrapan las estrellas fugaces según pasan.

Son tres sus raíces. La primera llega hasta Nifheim, tierra de sombras o infierno y toca la fuente Hvergelmir de donde mana los doce ríos de la región del Norte. La segunda entra en la tierra de los gigantes helados y bebe de la fuente de Mimir, fuente de toda sabiduría. La tercera se extiende por lo cielos donde discurre la fuente de Urd, el más sabio de los Nornos.

Muchas fuerzas atacan al sagrado fresno. Cuatro ciervos mordisquean los nuevos brotes antes de que reverdezcan. El corcel de Odín, Sleipnir, pace en su follaje. La cabra Heidrun se alimenta de sus hojas. Pero lo peor de todo es la serpiente Nidhogg, un enorme monstruo que roe incesantemente sus raíces. Solamente el amor de los Nornos lo mantiene en buen estado. Día a día cogen agua de la fuente de Urd y la vierten en Yggdrasill para mantenerlo floreciente.

De los gusanos del cuerpo pútrido de Ymir, los dioses crearon la raza de los enanos, destinados a morar en las profundidades de la tierra durante toda la eternidad. Como todos ellos han sido creados, no pueden procrear. Cuando muere un enano, princesas enanas, creadas para este fin modelan un nuevo enano con piedras y tierra.

El hombre y la mujer fueron creados a partir de los troncos de dos árboles inertes. Odín les infundió la vida. El dios Hoenir les dotó de alma y capacidad de juicio. Lodur les dio calor y belleza. El hombre fue llamado Ask (de Ash, ceniza) y la mujer Embla (parra), y de ellos desciende la raza humana.

(De la Web)

El Mito de los Centauros


Normalmente se les considera hijos de Ixión y de una nube con forma de Hera llamada Nefole, que significa: nube. Según las distintas versiones, esta unión dio lugar a un hijo llamado Centauro o a la raza de los Centauros.
Son seres monstruosos, su cuerpo de cintura hacia abajo tendría forma de caballo y de cintura para arriba de hombre. A veces también son representados como hombres erguidos, de cuyo trasero sale la parte posterior de un caballo.
Vivían en los bosques de la Élide, Arcadia y Tesalia. Sus costumbres son salvajes y primitivas. Comen carne cruda y cazan armados de palos y piedras. Aunque suelen aparecer como una unidad, a veces sobresale el nombre de alguno de ellos como en los casos de Neso, Folo y Quirón. Solo los dos últimos difieren de sus compañeros por tener un carácter apacible, ser hospitalarios y amigos de los humanos.
Es célebre el episodio en el que, por ser familiares del novio, fueron invitados a las bodas de Pirítoo con Hipodamía. Tras emborracharse, intentaron violar a la desposada y raptar a las invitadas. Los lapitas después de una sangrienta batalla lograron reducir a los Centauros y expulsarlos de Tesalia. Esta leyenda simboliza el triunfo de la civilización sobre la barbarie.
Esta no es la única ocasión en la que los Centauros aparecen intentado raptar y violentar a mujeres. El Centauro Euritión trato de arrebatar a Mnesímaca de las manos de Heracles, su prometido. También el Centauro Neso intentó violar a Deyanira, la esposa de Heracles. Los Centauros Hileo y Reco trataron de violar a Atalanta.
En las leyendas de los Centauros aparecen las Centáureas y la prole de ambos. Los Centauros son también denominados Hipocentauros.


(De la red)

El Mito de Drácula


Vlad Dracul, Vlad Tepes(el Empalador)
Además del personaje literario, hay un personaje histórico que es igualmente apasionante. En Rumanía es un héroe nacional y de la lectura de su vida, descartando su extrema crueldad, se pueden extraer enseñanzas. No es conveniente juzgarlo por los parámetros actuales, tenga en cuenta que en aquellos tiempos en España acababa la Reconquista. Y no sólo en España, sino en toda Europa, empezaba a actuar la Inquisición, que por cierto, fue mas sangrienta en el resto de Europa que en España. Claro, que siempre nos han contado otra cosa y eso es otra historia...
Vlad Tepes, "Vlad el Empalador", conocido en el mundo entero como Drácula, nació en Rumania (1428-1476). Hijo de Vlad Dracul (caballero de la orden del dragón - 1431) y nieto de Mircea el Grande, soberano de Velaquia (1368-1418) fue uno de los príncipes rumanos que por sus diversas hazañas y su nada corriente personalidad, llamó la atención y ocasiono el interés de forma muy especial no solo de sus contemporáneos sino también de la historia y literatura actuales.

Para algunos historiadores del tema, Drácula fue un heroico defensor de los intereses e independencia de su país y del cristianismo, mientras que para otros se trataba de un caso patológico, el de alguien que torturaba, atormentaba y por supuesto mataba para divertirse, por puro placer.

Fue uno de los tres hijos legítimos de Vlad "El Diablo", príncipe de Velaquia (antiguo principado danubiano, que formo con Moldavia el reino de Rumania). Hoy en día, constituye dos regiones geográficas bien definidas: la Mutenia, situada al este del río Olt, y la Oltenia, al oeste. El viejo Vlad se gana por méritos propios el apodo de "Dracul" (El Diablo) por su afamada crueldad y sangre fría y que posteriormente heredaría su predecesor. No se conoce con exactitud la fecha y lugar de nacimiento, pero se estima que vio el mundo por primera vez allá por 1428 en la ciudad de Sighisoara (Transilvania, situada en la región de Brashov, y fundada en 1280). Su padre residía allí en una mansión que hoy todavía se conserva (Bran Castle). Ha pasado a la historia por su apodo Drácula (proviene de "Draculea". La terminación "ulea" en rumano quiere decir "hijo de", lo que podría traducirse como "El hijo del Diablo"). Reinó como príncipe de Velaquia en 1448; de 1456 a 1462, y finalmente en 1476, año de su muerte.

El pueblo le puso como apodo también "Tepes" (Empalador) ya que esta era la pena capital a la que más era aficionado y que aplicaba con mas prodigalidad, aunque esta última expresión, hasta mediados del siglo XVI no aparecería en ningún documento. En aquellos tiempos, el trono de Velaquia estaba amenazado desde el exterior por los turcos y húngaros, y en el interior por los nobles ávidos de poder que luchaban entre ellos con un salvajismo y ferocidad mas que bestial. La trágica muerte de su padre, que fue ejecutado por Iancu de Hunedoara en 1447, obligó al joven Vlad a ponerse al lado de los turcos, adversarios de Iancu, con cuya ayuda accedió al trono de Velaquia en Septiembre de 1448, y aunque el príncipe Vladislav II, pretendiente al trono, y apoyado por los húngaros y la población de origen alemán, fue derrotado en Kossovo (al norte de la actual Macedonia junto al río del mismo nombre) éste sólo consiguió conservar el trono unas pocas semanas. La vida y gracia de Vlad se conoce muy poco hasta el año 1456. Durante estos años, Vlad fue separándose de los turcos y estrechando las relaciones con su enemigo Iancu de Hunedoara, lo que sí era moralmente recusable, era sin embargo muy práctico. No era nada extraño durante esa época el hecho de cambiar las ideas y conveniencias políticas de una manera un tanto extraña y del todo inesperada, solo hay que echar un vistazo a la historia de los grandes y diversos reinos de la Europa Occidental. Este repentino viraje político se manifestaba solo en una cosa: el deseo para Vlad de volver a reinar en Velaquia.

Seguía atentamente las crecientes desavenencias entre Vladislav y Iancu hasta que el 23 de Abril de 1452, Iancu iniciaba la guerra, arrebatando a su rival las ciudades y propiedades que poseía en Transilvania, circunstancia que aprovecho Vlad para ofrecerse al vencedor como pretendiente al gobierno de estas, solicitando su ayuda y prometiéndole una "fidelidad inquebrantable". Pero, el 6 de Abril de 1545, Vladislav, negado y resignado al hecho de ser derrotado, irrumpía en Transilvania arrasando, matando, quemando y saqueando. Draculea, deseando conservar su trono, solicitó y obtuvo el mando de un pequeño ejército aprovechando la intervención en la guerra del monarca húngaro Ladislao V de Habsburgo, Archiduque de Austria y Rey de Bohemia, que veía amenazados sus intereses en la región.

Cuadro representando al noble que dió origen al mito de Drácula.
La pugna le fue favorable, logrando apresar a Vladislav al que hizo decapitar en la ciudad de Tirgusor (cerca de Tirgovisthe, la antigua capital de Velaquia). El 3 de Julio, fue una fecha importante para Vlad puesto que volvería a reinar y garantizaría a sus súbditos la protección contra los turcos y el libre comercio allende de las montañas de Velaquia, a cambio de que estos le prestaran ayuda en caso de guerra. El hecho de que el nuevo príncipe obraba con "demasiada independencia" dio la voz de alarma a los húngaros y alemanes los cuales fueron modificando su actitud, llegando a solicitar el 14 de Febrero de 1457 a sus súbditos que apoyaran a otros pretendientes. No tardaron en iniciarse una serie de alianzas e intrigas, acompañadas (como podía esperarse) de lealtades y traiciones.

En el año 1459, Draculea ordenó empalar a algunos rebeldes destacados y arrojar al fuego a otros, siendo este el macabro y tortuoso inicio de su carrera de crueldades. Favorecido por la suerte, logro atrapar al más peligroso de sus adversarios, Dan Voeivod en la primavera de 1460, al que obligo a cavar su propia tumba y asistir a sus funerales antes de hacerlo decapitar. El 24 de Agosto redujo a los últimos rebeldes; hizo empalar a algunos pero curiosamente se mostró excesivamente generoso con otros. Consolidado su trono, "El Empalador" se alzó contra los turcos a los cuales no les pagaba los tributos que estos exigían desde hace tres años. El sultán Muhammad II, el conquistador de Constantinopla, conociendo el temple de su enemigo y el coraje y bravura de sus guerreros, prefirió utilizar la cabeza antes que la fuerza. Le envió como mensajero al colaboracionista griego Catavolinos, citándole en Giurgiu (fortaleza y puerto danubiano, no lejos de Bucarest) para solucionar un "pequeño problema fronterizo", apostando cerca de la población un destacamento de tropas escogidas al mando de Hamza Beg. Vlad fingió caer en la trampa, (ya se había olido que dicha citación no era normal y menos tratándose de un asunto aparentemente de tan poca importancia) e incluso se presento con parte de los tributos pendientes y algunos presentes para el Sultán pero a su vez traía consigo un fuerte contingente de caballería que derroto a los turcos (puesto que estos eran muy inferiores en número) tras apoderarse del lugar, haciendo prisioneros además al griego y al general otomano, los cuales junto con el resto de los apresados fueron conducidos a Tirgovisthe, capital de Velaquia, y posteriormente empalados. Animado por el éxito, Vlad se pasó a la orilla derecha del Danubio, incendiando y saqueando tras derrotar a las tropas turcas.

El 11 de Enero de 1462, en una carta que estaba dirigida al nuevo soberano húngaro Matías Corvino, daba cuenta de haber acabado con más de 24.000 enemigos habiendo hecho amontonar sus cabezas y contarlas, con la excepción de los que murieron en los incendios de sus casas. Consecuencia de estas incursiones, estaban tan desmoralizados que muchos de ellos prefirieron abandonar Estambul ante el temor de que este pudiera apoderarse de la ciudad, conquistada hace pocos años y en la que aún quedaban gentes que recordando el espléndido periodo bizantino, no hubieran dudado en levantarse contra sus dominadores. Enfurecido, Muhammad II dispuso de un gran ejercito de unos 250.000 hombres y una flota dispuesta a remontar el Danubio. Vlad no podía oponer más de 10.000 hombres y recurrir a tácticas como la guerrilla y la "tierra quemada" (primavera / verano de 1462). Tras sufrir muchas bajas, haberse declarado una importante epidemia de peste y no poder apoderarse la flota turca de la ciudadela de Kilia (al sur de Moldavia), el Sultán ordena la retirada de sus tropas y una vez en Estambul valiéndose de su genio y astucia, le opuso a uno de sus propios hermanos, Randu "el Hermoso" que se había pasado al bando otomano, arrastrando algunos de los principales boyardos.

Finalmente, tras una serie de intrigas (falsificación de documentos incluida) muy de la época y del lugar, Muhammad logra que el Rey ordenara el arresto de Vlad que fue encerrado durante doce años, primero en Visegrado (cerca de Sarajevo, a orillas del Drina) y posteriormente en las inmediaciones de Budapest, donde recibía un trato especial, es decir, era tratado con mayores consideraciones. Mientras tanto, entre 1462 y 1475, Randu, hombre débil y carente de personalidad, se sentó en el trono de Velaquia casi como un títere de los turcos. Las circunstancias que permitieron a Vlad, librarse de la prisión no están muy claras, pero es sabido que tomo parte en la batalla de Vaslui (en la región de Jashi, Moldavia), el 10 de Enero de 1475, formando parte del contingente enviado por el Rey de Hungría al príncipe transilvano Esteban Báthory contra los turcos. Lo curioso y por otro lado cierto, es que Draculea volvía a ocupar su trono el 11 de Noviembre de 1476. Semanas mas tarde, los turcos le sorprendieron desprevenido con una escolta de sólo 200 hombres (de los cuales sólo sobrevivieron 10 para contarlo) y le dieron muerte. La cabeza de Vlad fue enviada a Estambul y exhibida públicamente. Le sucedió su hermano Randu, pero siempre supeditado a la "Sublime Puerta", que reino hasta Septiembre de 1500.


Anécdotas

Tras la muerte de Drácula aparecen multitud de panfletos en Rusia y Alemania contando anécdotas del personaje. Mientras que en Alemania se remarca su crueldad, en Rusia se le ve más bien como alguien que tiene que actuar así para defender a su pueblo. Las coincidencias entre unos y otros han dejado bastante claro a historiadores que, al menos, a grandes rasgos estas historias han de ser verdaderas. La tradición oral ha hecho llegar hasta nuestros días también muchas leyendas y anécdotas de Drácula contadas por los propios rumanos. A continuación mostramos nueve de las anécdotas más repetidas.

1) La copa de oro: Cualquier ladrón que fuese capturado por Drácula sería empalado. Para demostrar la seguridad que había en la ciudad, Drácula colocó una copa de oro al alcance de todos en la plaza central de la ciudad de forma que todos podían utilizarla para beber pero ninguno debía intentar robarla. Y así fue, la copa nunca fue robada.

2) El mercader extranjero: Un mercader extranjero descubrió que durante la noche le habían robado 160 ducados de su carro. Cuando se lo contó a Drácula, este amenazó con destruir la ciudad si no aparecía el ladrón. Una vez este fue capturado fue mandado empalar y Drácula mandó depositar 160 ducados en el carro más una moneda extra. Afortunadamente, el mercader se dió cuenta de que había dinero de más y se lo dijo a Drácula, ya que este le explicó entonces que era una prueba de honestidad y de no haberlo hecho hubiese sido empalado también.

3) Los dos monjes: Dos monjes fueron al castillo de Drácula. Cuando este les preguntó qué les parecían los empalamientos, uno de ellos respondió que hacía muy bien en hacerlos pues era una misión divina castigar el crimen, mientras que el otro lo condenó. Uno de los monjes fue empalado y el otro fue recompensado. Según la versión tradicional rumana y la rusa premió al honesto y empaló al que lo alabó. Sin embargo, los panfletos alemanes invierten el destino de los monjes.

4) El noble polaco: Un noble polaco al servicio del rey de Hungría visitó Tirgoviste en 1458. Drácula lo invitó a cenar y, de repente, ordenó colocar una lanza preparada justo frente a él. Cuando le preguntó que qué pensaba de aquello, este respondió que creía que era porque alguien había ofendido al príncipe y Drácula trataba de honrarlo. Drácula le dijo que así era, que se trataba de honrar al invitado polaco, cosa que hizo dándole multitud de regalos, y que de haber respondido otra cosa lo hubiera mandado empalar.

5) Los embajadores extranjeros: Con varias versiones en las que cambia el origen de los emisarios y el tipo de sombrero que llevan, en esta historia unos embajadores de oriente se presentan ante Drácula. Al llevar turbante no descubren sus cabezas ante el príncipe, lo cual está considerado como una falta de respeto. Ante las excusas que estos dan de que no pueden descubrir la cabeza, Drácula decide clavarles las manos a la frente para que no puedan quitarse el turbante nunca más y, por tanto, no corran peligro de que su cabeza quede al descubierto.

6) La amante de Drácula: Este individuo que empalaba o despellejaba vivas a las mujeres que faltaban a la castidad tenía una amante en una casa de Tirgoviste. Esta mujer trataba de animarlo siempre y una vez que lo vió bastante deprimido pensó en alegrarlo diciendo que iba a tener un hijo suyo. A Drácula esto le sentó tan mal que amenazó con matarla si era una broma. Sabiendo ella que sus amenazas eran más que ciertas prefirió seguir con la farsa hasta que Drácula envió a unas matronas a comprobar la verdad de su embarazo. Al descubrir que era falso él mismo se presentó en la alcoba de la mujer y mientras estaba acostada la abrió en canal con un cuchillo desde la ingle hasta los pechos. Drácula la dejó morir en agonía no sin antes proclamar su deseo de que el mundo viera dónde había estado.

7) La mujer holgazana: Drácula se encontró con un hombre trabajando en el campo que parecía falto de mujer por el aspecto de sus ropas. Al preguntarle si no estaba casado este le dijo que sí. Drácula hizo traer a la mujer y le preguntó qué hacía en sus días, y esta le dijo que lavar, hacer el pan y coser. Señalando a las ropas de su marido, Drácula no la creyó y decidió empalarla a pesar de que el marido afirmaba estar satisfecho con ella. Luego obligó a otra mujer a casarse con este hombre no sin antes amenazarla con el mismo destino si no cuidaba bien del campesino.

8) El noble con agudo sentido del olfato: El día de san Bartolomé de 1459 en que Drácula empaló a 30000 hombres, Drácula celebró una fiesta para celebrarlo. Cuando vió que uno de los nobles se tapaba la nariz en la comida porque no soportaba el hedor de los muertos, Drácula mandó empalarlo en un palo más alto que a los demás para que el aire le fuera más limpio. En otra versión es un embajador extranjero el que le pregunta a Drácula por qué anda entre tanta peste de muertos en descomposición. Cuando Drácula le pregunta que qué le importa a él el embajador, para quedar bien, le dice que es porque se preocupa por la salud del príncipe. De igual modo, Drácula lo empala más alto que a nadie para que no tenga que notar los olores.

9) La quema de pobres y enfermos: Dándose cuenta de que el número de pobres y enfermos aumentaba considerablemente en Valaquia, Drácula decidió invitarlos a todos a un gran festín para demostrar que en su reino no habrían pobres. Cuando estaban en medio del gran banquete, Drácula se presentó y les preguntó si querían vivir sin preocuparse ni faltarles nada. Cuando le respondieron que sí prendió fuego a la sala del banquete de tal modo que ni uno solo pudo escapar. Cuando le preguntaban, Drácula justificó esta acción como una forma de librar a los demás de tener que cargar con ellos. De este modo, según él, dejaban de haber pobres en su reino. Hoy día esta anécdota esta considerada por muchos rumanos como diferente. Según ellos los invitados al festín eran bandidos de la zona, no pobres y enfermos.

(De la web: Escalofrío)

El Ave Fénix


Se dice que en el Edén originario, debajo del Árbol del Bien y del Mal, floreció un arbusto de rosas. En ese arbusto, junto a la primera rosa, nació un pájaro, de bellísimo plumaje y un canto incomparable. El ave fue el único ser que no quiso probar las frutas del Árbol. Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, cayó sobre el nido una chispa de la espada de fuego de un Querubín, y el pájaro ardió en el acto.

Pero, de las propias llamas, surgió una nueva ave, el Fénix, con un plumaje inigualable, alas de color escarlata y cuerpo dorado. La fábula lo sitúa posteriormente en Arabia donde habita cerca de un pozo de aguas frescas y donde se baña todos los días entonando una melodía tan bella, que hace que el Dios Sol detenga su carro para escucharle.

La inmortalidad, fue el premio a su fidelidad al precepto divino, junto a otras cualidades como el conocimiento, la capacidad curativa de sus lágrimas, o su increíble fuerza. A lo largo sus vidas, su misión es transmitir el saber que atesora desde su origen al pie del Árbol del Conocimiento, sirviendo de inspiración de sus trabajos a los buscadores del saber, tanto artistas como científicos.

Cada 100, 500 (y en algunas leyendas, 540, e incluso 1461 o 12994 años), construye una pira funeraria en su propio nido, la rellena de inciensos y plantas aromáticas, y al tiempo que entona la más bella de todas sus canciones, se prende a sí mismo hasta extinguirse. No existe más que una única ave y su forma de reproducción, es, precisamente, el renacimiento, del que también es símbolo.

Según Ovidio, "cuando el Fénix ve llegar su final, construye un nido especial con ramas de un roble y lo rellena con canela, nardos y mirra, en lo alto de una palmera. Allí se sitúa y, entonando la más bella de sus melodías, expira. A los 3 días, de sus propias cenizas, surge un nuevo Fénix, y cuando es lo suficientemente fuerte, lleva el nido a Heliópolis, en Egipto, y lo deposita en el Templo del Sol." Como el nuevo Fénix acumula todo el saber obtenido por sus antecesores (el mismo, en realidad), un nuevo ciclo de inspiración comienza.

El Ave Fénix tiene sus representaciones en diferentes culturas, como la china (el Fêng-Huang), la japonesa (el Ho-oo), la rusa (El Pájaro de Fuego, que inmortalizara musicalmente Stravinsky), la Egipcia (el Benu), la hindú (el Garuda), e incluso los indios de norteamérica (el Yel), o los Aztecas, Mayas y Toltecas (el Quetzal). Fue citado por Hesíodo por primera vez, en el siglo VIII A.C. y más tarde y con más detalle por el historiador Herodoto.

El Mito de Europa



Europa era hija de Agenor y Telefasa, aunque a veces se dice que era hija de Fénix y por lo tanto nieta de Agenor.

Europa jugaba con sus compañeras en la playa de Sidón o a veces Tiro donde reinaba su padre, cuando Zeus la divisó y quedó maravillado por su belleza, por lo que se prendó de ella.

Como Zeus sabía que Europa podía rechazarlo si se le presentaba naturalmente, se transformó en un hermoso toro blanco que tenía cuernos parecidos al creciente lunar, y fue a rendirse a los pies de la bellísima doncella.

Primero, la joven se asustó, pero luego fue tomando confianza. Primero opta por acariciar en el lomo al maravilloso animal y decide por último montar en su espalda. Zeus que esperaba esta acción de Europa, inmediatamente se levantó y partió hacia el mar.

Europa gritaba y se aferraba con fuerza a los curvados cuernos, pero Zeus no se detuvo, se adentró en la olas y se alejó de tierra, hasta llegar a Creta. Los hermanos y la madre de Europa salieron en su búsqueda desesperados y por orden de su padre, pero no dieron con ella.

En Gortina, Zeus logra su cometido y se une con Europa cerca de una fuente y unos plátanos que bendecidos por haber presenciado el divino acto de amor nunca más volvieron a perder sus hojas.

De esta unión nacieron tres hijos: Minos, Sarpedón y Radamantis. Además, se cree que fue la madre de Carno, amado de Apolo, y Dodón.

Pero Zeus no podía quedarse con su bella Europa, por lo que para recompensarla le da tres regalos. El primero es Talo el autómata, que era de bronce y cuidaba las costas de Creta contra los desembarcos extranjeros. El otro fue un perro que nunca fallaba en la cacería y siempre lograba atrapar a sus presas. Por último, le entregó una sorprendente jabalina que siempre y sin excepción acertaba en el blanco elegido.

Adicionalmente, y para recompensarla por completo, Zeus logró que Europa contrajera matrimonio con Asterión, quien al no tener hijos, adoptó a los de Zeus.

Cuando Europa murió le fueron concedidos los honores divinos y el toro que había sido la forma en que Zeus había amado a Europa fue convertido en constelación e incluido en los signos del zodíaco.

Por otro lado, se conocen otras heroínas con este nombre. Una es la hija de Ticio que tuvo a Eufemo depués de unirse con Poseidón (dios del mar). Otra es una de las Oceánides, hijas de Tetis y Océano. También, la madre de Níobe, esposa de Foroneo se llamaba Europa. Y por último, la hija del Nilo y una de las esposas de Dánao.

Los Ojos del Pelícano

Los pelícanos planean hasta avistar su presa y de repente se dejan caer en picado. El golpe contra el agua es brutal y siempre salen con el pez en el pico. La perfección milimétrica de su caza esconde una tragedia enorme. De tanto golpear su rostro contra el océano muchos pelícanos mueren ciegos, perdidos en el horizonte. De todo eso trata la vida. Habla este blog del destino de los pelícanos y de cómo los sueños de la gente normal se estrellan una y otra vez contra la realidad...todo aquello por lo que merece la pena luchar hasta perder la visión del mundo real tiene un lugar en este espacio.
Si no sabes volar, aquí estás perdiendo el tiempo...

Pensando en las musarañas también...

Ideas lanzadas al viento

“Si te sientes solo es porque construíste muros en vez de puentes.”(Anónimo)

La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.(Sócrates)

Las grandes almas tienen voluntades, las débiles tan solo deseos.(Proverbio Chino)

"La Experiencia Enseña Lentamente y a Base de Errores“(James A. Froude)

"Más traiciones se cometen por debilidad que por el firme propósito de traicionar a alguien" (Anónimo)

La vida no se mide por los descansos que tomamos, sino por los momentos que te roban el aliento.

“Quien ve hacia afuera, sueña; quien ve hacia adentro, despierta.”(Carl Young)

“¿Quieres ser feliz por un instante? ¡Véngate!

¿Quieres ser feliz para siempre? ¡PERDONA!”(Tertuliano)


Quién no comprende una mirada, tampoco comprenderá una larga explicación.(Proverbio Arabe)

“Al decir algo, cuida de que tus palabras no sean peores que tu silencio.”(Anónimo)

"Cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga."(Victor Hugo)

"No es porque las cosas son difíciles que no nos atrevemos; es porque no nos atrevemos que son difíciles"(Séneca)

“Nuestras dudas son traidoras y nos hacen perder lo que, com frecuencia, podríamos ganar, por el simple miedo de arriesgar.” (William Shakespeare)

"La Memoria es la cartera de la vejez.Es necesario llenarla".(Apolonio)

"Quédate" es una Hermosa Palabra en el vocabulario de un Amigo.(Alcmeon)

"Cuando señales a alguien, recuerda que, tres de tus dedos, te señalan a tí." (Desconozco su autor).

"Si te caes siete veces, levántate ocho." (Proverbio chino).

"Las grandes almas tienen voluntades, las débiles tan sólo deseos". (Proverbio chino).

"Al perro que tiene dinero se le llama Señor Perro". (Proverbio árabe).

"Una vez terminado el juego de ajedrez, el rey y el peón vuelven a la misma caja". (Proverbio italiano).

"Antes de iniciar la labor del mundo, da tres vueltas por tu propia casa." (Proverbio chino).

"Quien no sabe bailar, dice que la música es mala". (proverbio africano).