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Confucio




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El Poder de los abrazos

Puntos de vista...



El curriculum de todos


 Me doy permiso para separarme de personas que me traten con brusquedad, presiones o violencia.No acepto ni la brusquedad ni mucho menos la violencia aunque vengan de mis padres o de mi marido, o mujer.Ni de mis hijos,ni de mi jefe, ni de nadie.Las personas bruscas o violentas quedan ya,desde este mismo momento fuera de mi vida.
Soy un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás.Merezco también consideración y respeto.Me doy permiso para no obligarme a ser “el alma de la fiesta”, el que pone el entusiasmo en las situaciones, ni ser la persona que pone el calor humano en el hogar, la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan.No he nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarme yo:no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado. Mi propia existencia, mi ser; ya es valioso.Si quieren continuar a mi lado deben aprender a valorarme. Mi presencia ya es suficiente: no he de agotarme haciendo más.Me doy permiso para no tolerar exigencias desproporcionadas en el trabajo. No voy a cargar con responsabilidades que corresponden a otros y que tienen tendencia a desentenderse.Si las exigenciasde mis superiores son desproporcionadas hablaré con ellos clara y serenamente.Me doy permiso para no hundirme las espaldas con cargas ajenas. Me doy permiso para no agotarme intentando ser una persona excelente.No soy perfecto, nadie es perfecto y la perfección es oprimente. Me permito rechazar las ideasque me inculcaron en la infancia intentando que me amoldara a los esquemas ajenos,intentando obligarme a ser perfecto: un hombre sin fisuras, rígidamente irreprochable.Es decir: inhumano. Asumo plenamente mi derecho a defenderme, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren; y asumo mi derecho a ponerles límites y barrerasa algunas personas sin sentirme culpable.No he nacido para serla víctima de nadie.Me doy permiso para no estar esperando alabanzas,manifestaciones de ternura o la valoración de los otros.Me permito no sufrir angustiaesperando una llamada de teléfono,una palabra amable o un gesto de consideración.Me afirmo como una personano adicta a la angustia.Soy yo quien me valoro,me acepto y me aprecioNo espero a que venganesas consideracionesdesde el exterior.Y no espero encerrado o recluido ni en casa,ni en un pequeño círculo de personasde las que depender.Me doy permiso para no estar al díaen muchas cuestiones de la vida:no necesito tanta información,tanto programa de ordenador,tanta película de cine,tanto periódico, tanto libro,tantas músicas.Decido no intentar absorber el exceso de información.Me permito no querer saberlo todo.Me permito no aparentar que estoy al día en todoo en casi todo. Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico.No me impongo soportar situaciones y convenciones sociales que agotan,que me disgustan o que no deseo. No me esfuerzo por complacer.Si intentan presionarme para que haga lo que mi cuerpo y mi mente no quieren hacer, me afirmo tranquila y firmemente diciendo que no.Es sencillo y liberador acostumbrarse a decir “no”.Elijo lo que me da salud y vitalidad. Me hago más fuerte y más sereno cuando mis decisiones las expreso como forma de decir lo que yo quieroo no quiero, y no como forma de despreciar las elecciones de otros.No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy;si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz,yo estaré como estaré.Me permito estar tal como me sienta bien conmigo mismo y no como me ordenanlas costumbres y los que me rodean:lo “normal” y lo “anormal” en mis estados emocionales lo establezco yo.

(Joaquin Argente)

No te conformes con ser mediocre...

Alguien dijo que todos somos geniales hasta los siete u ocho años, pero que luego tratamos de parecernos a los otros. Buscamos la mediocridad y casi siempre acabamos lográndola. No te empeñes en ser mediocre si puedes ser genial. Procura ser tú mismo. No hagas lo que todos, no digas lo que todos, no pienses lo que todos. No alimentes las mismas mentiras y la misma basura que todos. No te conformes con ser un borrego mediocre, si puedes ser alguien... genial.

Jesús Quintero.

Comprendo...


Entender
Comprendo la ambición, las tentaciones del poder,
las razones del estado, la conveniencia de arrimarse al sol que más calienta.
Comprendo que los ricos quieran seguir siendo ricos y los poderosos poderosos,
que nadie esté dispuesto a renunciar a sus privilegios,
que los países desarrollados quieran seguir creciendo a costa de la miseria del tercer mundo.
Comprendo que haya que fabricar y vender armas, porque la guerra es un negocio.
Yo lo comprendo todo,
lo que sucede es que no me lo creo, que no lo comparto, que no lo apoyo.
Comprendo que las cosas son así,
pero a mí todavía nadie me ha demostrado que no puedan ser de otra manera.
Por eso sigo fiel a la utopía.
Por eso quiero hablar no de lo que es, sino de lo que podría y debería ser.
(Jesús Quintero)

La Educación

Me educaron para el éxito y mi mayor éxito es saber que no tengo educación.
Me educaron para competir y mi mejor competición es no competir con nadie.
Me educaron para ser fuerte, pero esta asignatura la tengo pendiente.
Me educaron para ser firme y mi firmeza es como el junco de la ribera, que se inclina amable con el soplo bondadoso de la brisa.
Me educaron para ser valeroso y aún me da miedo la oscuridad.
Me educaron para amar al prójimo, pero al prójimo, por lo que veo, no lo educaron para que me amara.
Me educaron para ser decidido y mi primera decisión aún está por tomar.
Creo que nunca quisieron educarme; tal vez domarme. Ahora soy como un caballo salvaje que se encabrita no más quieran colocarle la brida de la educación.
Soy un loco, estoy loco ... allá los cuerdos con su educación.

Vocabulario de la vida

Amigo: Es alguien que se queda para ayudar cuando todos los demás se alejan.

Adiós:Es cuando un corazón que se va deja la mitad con quien se queda.

Amor al prójimo:Es cuando un extraño pasa a ser el amigo que todavía no abrazamos.

Caridad:Es cuando una persona tiene hambre y compartimos con ella la única galleta que tenemos.

Cariño:Es cuando no encontramos ninguna palabra para expresar lo que sentimos
y hablamos con las manos, colocando una caricia en cada dedo.

Celos: Es cuando el corazón se retuerce porque no confia en sí mismo.

Adoctrinamiento: Es cuando una persona conversa con el Espíritu colocando el corazón en cada palabra.

Cordialidad: Es cuando amamos mucho a una persona y tratamos a todos los demás como a ella.

Evangelio: Es un libro que sólo se lee bien con el corazón.

Evolución: Es cuando avanzamos y sentimos el deseo de buscar a los que van quedando atrás.

Hijos: Es cuando Dios pone una joya en nuestras manos y nos recomienda cuidarla.

Fe: Es cuando una persona dice que va a escalar el Everest y su corazón ya lo considera un hecho.

Comprensión: Es cuando un anciano camina lentamente delante de nosotros y, aunque tenemos prisa, no lo apuramos .

Envidia: Es cuando una persona todavía no descubrió que puede ser mejor que otra.

Enemistad: Es cuando una persona empuja bien lejos la línea del afecto.

Lealtad:Es cuando una persona prefiere morir a traicionar a quien ama.

Lágrima: Es cuando un corazón triste pide a los ojos que hablen por él.

Luto: Es una espina en el corazón que tarda en desaparecer.

Maldad:Es cuando arrancamos las alas al ángel que deberíamos ser.

Muerte:Es una separación com aroma de eternidad.

Perfume:Es cuando reconocemos a quienes nos agradan, aun con los ojos cerrados.

Nietos:Es cuando Dios envía ángeles para alegrar a los abuelos.

Orgullo:Es cuando una persona se siente hormiga y quiere convencer a los demás de que es un elefante.

Odio: Es cuando plantamos trigo todo el año, esperando que madure, y una persona lo quema todo en un día.

Perdón: Es liberar al corazón del peso de una enorme piedra.

Paz: Es el premio de quien cumple honestamente con su deber.

Pesimismo: Es cuando una persona pierde la capacidad de ver la vida en colores.

Rabia: Es cuando colocamos una muralla en el camino de la paz.

Pereza: Es cuando un virus entra en la voluntad y la enferma.

Simplicidad: Es el comportamiento de quien comienza a ser sabio.

Sexo: Es cuando una persona ama tanto a otra que desea vivir dentro de ella.

Nostalgia: Es cuando, estando lejos de algo querido, sentimos deseos de volar para reencontrarlo.

Superfluo: Es cuando nuestra sed neceita una gota de agua y pedimos un río entero.

Soledad: Es cuando estamos rodeados de gente, pero nuestro corazón no ve a nadie alrededor.

Ternura: Es cuando alguien nos mira y sus ojos brillan como dos estrellas.

Sinceridad: Es cuando nos expresamos como si la persona a quien nos dirigimos estuviera
al otro lado del espejo.

Vanidad: Es cuando una persona abdica de su esencia a favor de otra; generalmente peor.

("El hombre que vino de la sombra", de Luis Gonzaga Pinheiro)

Alcanzar


Si quieres tener el mar,
contémplalo,
y abre tus manos en sus aguas
y todo el mar estará en ellas…;
porque si cierras tus manos para retenerlo,
se quedarán vacías.

Si quieres tener un amigo peregrino,
déjalo marchar y lo tendrás…;
porque si lo retienes para poseerlo,
lo estarás perdiendo,
y tendrás un prisionero.

Si quieres tener el viento,
extiende tus brazos y abre tus manos
y todo el viento será tuyo…;
porque si quieres retenerlo
te quedarás sin nada.

Si quieres tener un hijo,
déjalo crecer,
déjalo partir, y que se aleje,
y lo tendrás maduro a su regreso…;
porque si lo retienes poseído
lo pierdes para siempre.

Si quieres tener el sol
y gozar de su luz maravillosa
abre los ojos y contempla…;
porque si los cierras
para retener su luz que ya alcanzaste,
te quedarás a oscuras.

Si quieres vivir el gozo de tener
libérate de la manía de poseer y retener.
Goza de la mariposa que revolotea,
goza del río que corre huidizo,
goza de la flor que se abre cara al cielo…;
goza teniéndolo todo
sin poseerlo…sin retenerlo.

¡Sólo así gozarás de la vida,
sabiendo que la tienes sin poseerla,
dejándola correr sin retenerla.


(Desconozco el autor )

Quiero aprender...


Quiero aprender a oírte sin juzgarte,
Quiero que me enseñes a opinar sin darte consejos,
Quiero aprender a confiar en mí sin exigirme,
Quiero enseñarte a ayudarme sin intentar decidir por mi,
Quiero aprender a cuidarte sin anularte,
Quiero que me enseñes a mirarte sin proyectar cosas en ti,
Quiero que aprendas a animarme sin empujarme,
Quiero enseñarte a abrazarme sin asfixiarme,
Quiero aprender a sostenerte sin hacerme cargo de ti,
Quiero que me enseñes como protegerte sin mentiras,
Quiero aprender a acercarme a ti sin invadirte,
Quiero que aprendamos a aceptar las cosas del otro
que más nos disgusta, tanto como para no pretender cambiarlas,
Quiero que hoy, después de lo aprendido yo de ti y tu de mi,
seamos capaces de elegirnos otra vez sin condiciones.

(Jorge Bucay)

Credo de la cultura


Creo en Shakespeare,
en Goethe y en las obras canónicas reconocidas
así en la tierra como en el cielo.
Creo en Vincent Van Gogh,
el retratista tocado por Dios,
nacido en Groot-Zundert (Breda),
formado en París y en Arles,
que trabó amistad y se enemistó con Gauguin,
que enfermó, enloqueció y se suicidó,
que subió al cielo
y está sentado a la derecha del Padre,
de donde ha de descender
para juzgar a los cultos y a los incultos.
Creo en el poder de la cultura,
en la vida eterna de los genios,
en la santa Iglesia del Arte,
en la comunión de los cultos
y en los valores del humanismo.
Por los siglos de los siglos,
amén.

(Dietrich Schwanitz)

Deseos de Navidad


Quisiera
Armar en estos
días
Un árbol dentro de mi
Corazón
Y colgar en lugar de regalos
Los nombres
De todos mis amigos. Los de cerca
Y los de lejos. Los de siempre y los de
Ahora.
Los que veo cada día, y los que raramente
Encuentro,
Los de siempre recordados, y los que a veces se me
Olvidan
Los constantes y los inconstantes. Los de las horas
Difíciles, y los de las horas alegres. A los que sin querer
Herí, sin querer me hirieron. Aquellos a quienes conozco
Profundamente, y aquellos a quienes conozco apenas por sus
Apariencias.
Los que me deben, y a quienes debo mucho. Mis amigos humildes
Y mis amigos importantes. Los nombro a todos y a los que pasaron
Por mi vida.
Un árbol de raíces profundas para que sus nombres nunca sean arrancados
De mi corazón, y que al florecer el año próximo traiga esperanza, amor y paz,
Y en la Navidad, Señor, nos podamos encontrar para compartir uvas de
Esperanza
Poniendo un poco
De felicidad en aquellos
Que todo lo han perdido


Fueguitos


El mundo es eso – reveló -.

Un montón de gente, un mar de fueguitos.
“Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales.
Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores.
Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento,
Y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas.
Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman;
Pero otros arden la vida con tantas ganas
que no se puede mirarlos sin parpadear
y quién se acerca se enciende”


(Eduardo Galeano de “ El libro de los abrazos)

Todos muy enfermitos


Vivimos en una sociedad hiperdiagnosticada e hipermedicada. En un mundo de enfermos imaginarios. Si llevamos una temporada de mucho trabajo y tensión, no es que estemos lógicamente cansados, sino que padecemos estrés (hay píldoras para ello). Si nos preocupa algún problema, que es otra situación de lo más normal porque sin duda la vida es problemática, lo que sucede es que sufrimos un ataque de angustia (también hay pastillas sanadoras). Después de las vacaciones está el síndrome posvacacional, que explica por qué al retornar al trabajo uno se siente alicaído. Cabría pensar que no es necesario explicar algo así, que el fastidio de abandonar la holganza y tener que volver a los madrugones es algo totalmente lógico, y que más bien lo
enfermizo sería estar deseando regresar al tajo, pero, en fin, así, elevado a la pomposa categoría de síndrome, todos nos podemos sentir más merecedores de cuidados y más importantes. Luego también está el síndrome prevacacional, que debe de ser el estado general de la ciudadanía española en estos días. O el síndrome del lunes por la mañana.
“Considerar que el inevitable malestar y desconsuelo de la vida es una dolencia permite abrigar la ingenua esperanza de curarse“.
Los síndromes dan mucho juego y pueden hacer que vastas multitudes queden convenientemente etiquetadas dentro de una patología. Como, por ejemplo, el síndrome premenstrual, que supuestamente nos convierte a las mujeres en tremendas arpías y del que he llegado a oír que se ha admitido como atenuante en algunos juicios contra mujeres homicidas, siempre que las acusadas se hubieran cargado a su víctima justo en esos días (estoy segura de que esto no es más que una leyenda urbana). O el síndrome del hijo único, que se supone que cataloga las patologías de comportamiento del que ha sido un niño sin hermanos. Claro que, como también existen los síndromes del hijo mayor, del hijo medio y del hijo pequeño, resulta que todos, absolutamente todos los humanos, independientemente del número de hermanos o del orden de nacimiento, estamos jeringados y sindromizados desde que venimos al mundo.
Si estamos algo tristes, simplemente alicaídos, con el ronroneo de algún problema o de alguna pena en la cabeza, solemos decir enseguida con unánime convicción que estamos deprimidos: por todos los santos, que la depresión es algo muy serio. Y si andamos un poco resfriados y moqueantes, solemos ascender de categoría nuestro malestar y decir que tenemos la gripe, una exageración que no conviene ir soltando en estos días de miedos epidémicos. Estar un poco rollizo, no digo ya obeso (que eso sí es una enfermedad), sino rellenito, es como padecer algo muy grave; y muchas personas que se creen gordas sin serlo se pasan la vida medicándose, tomando pastillas y diuréticos y bebedizos de hierbas repugnantes.
Por no hablar de los procesos naturales de la vida, que cada día son considerados más anormales y morbosos.
Por ejemplo, la menopausia. Algo tan natural y tan inevitable como ese cambio orgánico es visto como una dolencia de la que hay que curarse; y así, durante años nos han inflado con tratamientos hormonales sustitutivos, hasta que se ha demostrado que esa supuesta e innecesaria cura lo que hacía era enfermar a las mujeres sanas. Los partos, ya se sabe, han sido patologizados de tal modo, que muchos acaban en la cirugía mayor de la cesárea sin que, al parecer, sea siempre necesario. Y la misma vejez está siendo contemplada como algo ajeno y enfermizo que hay que combatir desesperadamente, con una inacabable panoplia de tratamientos médicos contra la alopecia y la celulitis, contra la tonta tendencia de los pechos a desplomarse, contra las arrugas y las manchas y la flaccidez. Todo eso, que antes se llamaba envejecer, ahora viene a ser como pudrirse.
Habría que pensar qué ventaja tiene verse como un enfermo para que prospere tanto socialmente esta medicalización de la existencia. En el caso de las empresas farmacéuticas, la cosa está muy clara, naturalmente, y seguro que estas compañías tienen alguna responsabilidad en el asunto: hace un par de años se publicó que uno de los grandes laboratorios se había inventado una enfermedad (un síndrome de la timidez, creo recordar) para vender una nueva píldora. Pero además supongo que, en un mundo que, como el nuestro, cree en la dicha perpetua de los anuncios televisivos, considerar que el inevitable malestar y desconsuelo de la vida es una dolencia permite abrigar la ingenua esperanza de curarse. Somos como niños.

(Rosa Montero. El Pais Semanal)

Las irritantes manías conyugales


Sostiene la sabiduría popular (que a veces es muy sabia y a veces tontísima) que las personas que viven solas se llenan de manías, de tics, de pequeñas rutinas e intolerancias. Pues sí, puede que sea así. Pero yo más bien creo que todos los humanos nos vamos petrificando en nuestras neuras, que nos vamos haciendo más y más picajosos a medida que envejecemos, independientemente de si estamos solos o acompañados. Y aún diría más: tengo la sensación de que las parejas corren más riesgos de adquirir comportamientos maniáticos que aquellos individuos que viven solos. La convivencia es un criadero de chifladuras.

Me refiero, claro está, a la inexorable aparición de las rutinas conyugales, esas raras costumbres que cada pareja va desarrollando a su modo y manera. Lo habitual es que los tics se solidifiquen con el tiempo, de manera que suele haber más manías cuanto más larga sea la convivencia. Por ejemplo, muchas parejas viven instaladas en el relato a dos. No se dan ni cuenta de lo que hacen, pero son incapaces de dejarle contar al otro ni una sola anécdota sin meter baza en ella. Y así, uno de ellos dice, por ejemplo: “Una vez me robaron en casa, cuando vivía en París”, y el otro añade inmediatamente: “Era estudiante y tenía una beca en la Sorbona”. El primero prosigue: “Vivía en una buhardilla pequeñísima, la típica chambre de bonne debajo del tejado, y un día llego y voy a abrir la puerta y de repente…”, momento en el que el otro puntualiza: “Había subido andando porque no había ascensor”. El narrador original, sin mirar a su pareja, continúa impertérrito: “El ladrón sin duda había oído mis pasos en la escalera porque…”. Y así sigue la cosa, en sonido estereofónico, hasta el final del relato. Da lo mismo que la anécdota sólo la haya vivido uno de ellos, porque el hecho es que, a fuerza de oírsela contar, el otro la ha hecho suya, e incluso cree que la sabe mejor, de ahí que corrija y añada detalles.

Hablando de repeticiones, lo de haberle escuchado al otro dos mil veces la misma cosa es una de las fuentes de mayor desasosiego conyugal. Todos solemos tener un pequeño puñado de recuerdos o de reflexiones repetitivas que, a poco que se descuide nuestra pareja, zas, se las volvemos a soltar como si no se las hubiéramos endilgado antes. Uno de mis ex, por ejemplo, cada vez que íbamos en coche al pueblo de su infancia (y fuimos muchas veces durante los años que duró nuestra relación), señalaba los fragmentos de la vieja carretera que quedaban todavía visibles a ambos lados de la nueva cinta de asfalto y siempre repetía: “Mira, mira, ese era el dibujo de la antigua carretera, ahora está toda rectificada, pero antes no sabes las vueltas que daba”. Creo que esta pequeña información la escuché unas cien veces. Y seguro que yo también le aburrí con frases recurrentes, sólo que no sé cuáles. Uno nunca es consciente de sus partes pelmazas.

Por no hablar, claro, de las manías conyugales más exasperantes, a saber, esas pequeñas rutinas del otro que al principio de la convivencia no advertimos (o que incluso, horror, nos hacen gracia), y que al cabo de unos años despiertan en nosotros ansias asesinas. Por ejemplo: ese pequeño y periódico carraspeo que hace tu pareja, un ruidito casi inaudible que verdaderamente no tiene ninguna importancia, pero que te saca de quicio. O que se moje el dedo para pasar las páginas del diario. ¡Que masque chicle abriendo la boca! (da igual que sólo coma un chicle al año y que sólo abra la boca una de cada cinco masticadas, de todas maneras lo matarías). Que apriete metódica y meticulosamente el tubo de la pasta dentífrica de abajo hacia arriba, doblando con todo cuidado la parte vacía (¡será maniático y estrecho y aburrido!). O que apriete el tubo dentífrico por cualquier lado y de mala manera, retorciendo el envase y dificultando el uso (¡será desordenado y desastroso y egoísta!).

Las fobias conyugales, lo que nos irrita del otro, puede llegar a ser verdaderamente descabellado por nuestra parte. Por ejemplo, nos puede poner de los nervios la manera en que revuelve su café por las mañanas y el ruidito que hace la cuchara. ¿Y luego dicen que vivir solo te convierte en un maniático? Vamos, hombre: para manías atrabiliarias, las de la vida a dos. En eso consiste el verdadero amor: en detestar al otro por tantas pequeñas cosas y a pesar de todo insistir en quererlo.

(Rosa Montero)

¿Qué se me olvidó?


Hola, aquí estoy.

¿Les gusta mi traje gris?.

¿Y mi camisa blanca?

Ah, me olvidaba decirles que el gris es gris oscuro, casi negro y la camisa blanca es la blanca smoking.

Abierta, sin corbata.

Tengo la barba de tres días, que cae justo con el triángulo de mi cara.


Mis ojos azules, ahora son azules oscuros.

Es de noche . Estoy por salir.

Los zapatos brillan como las estrellas.

Las medias negras, juegan el rol de la noche en mis piernas.
El perfume, casi parece una caricia para el que pasa a mi lado.
Estoy perfecto.


Me paro frente al reflejo de una vidriera y a pesar de todo el cuidado que puse, sé que algo me falta.
Ya sé. El reloj. No ahí está justo y perfecto haciendo juego con las mancuernas.
¿Por dios, qué me olvidé?

Cuando miré mis manos, lo entendí.
Tenía caricias muertas en mi piel.

Faltaban tus manos entre las mías...


Pero fundamentalmente, había dejado mis sueños arrugados en una silla.

(De la red)

¿Qué es haber triunfado?


Reír mucho y a menudo;
merecer el respeto de la gente inteligente
y el afecto de los niños;
ganarte la aprobación de los críticos honestos
y soportar la traición de los falsos amigos;
apreciar la belleza;
encontrar lo mejor de los otros;
darte a los demás;
dejar el mundo un poco mejor de lo que has encontrado;
sea con un niño sano, con un jardín o con una mejora social;
haber jugado y reído con entusiasmo
y haber cantado con pasión;
saber que alguna vida ha respirado mejor
porque tú has vivido,
eso es haber triunfado.

(Ralph Waldo Emerson)

Jirafas y Ratones


Las jirafas tienen el cerebro a tres metros del corazón. Separan los sentimientos
de los pensamientos por razones
de altura.
Los ratones,
sin embargo, son pequeñitos y escurridizos. Tienen el corazón y la cabeza tan cerca, tan cerca, que es difícil distinguirlos. Los ratones nunca saben si piensan lo que sienten o sienten lo que piensan, pero no se interesan por las ecuaciones. Aparecen y desaparecen por arte de magia y de sangre que nunca se sabe dónde está. Arriba o abajo. En el latido o en el calambrillo exacto de alguna neurona loca. Allí encierran paisajes azules como los bosques que hay al norte de esta isla y que todos olvidamos en nuestras vidas de jirafas cuellilargas y pensantes.

El corazón de las jirafas pesa doce kilos y medio bom bom bom.

Pero los ratones tienen corazones ligeros tictac tictac para que no les pese ir de un sitio para otro apresuradamente, ni bombear las emociones tan rápido que se escapen siempre de las razones y la sensatez.

El cerebro de las jirafas se siente tan solo que ha olvidado ordenar sonrisas. Pero el ratón sonríe porque se sabe siempre tan acompañado

por un latido levadizo que le lleva de la mano al recuerdo de los bosques de los que procede. Y por eso no tiene que agachar la cabeza para acercársela al corazón.


(“Fábula del ratón y la jirafa”, del libro “Yo soy, yo eres, yo es” de Juan Bonilla.)

Los Ojos del Pelícano

Los pelícanos planean hasta avistar su presa y de repente se dejan caer en picado. El golpe contra el agua es brutal y siempre salen con el pez en el pico. La perfección milimétrica de su caza esconde una tragedia enorme. De tanto golpear su rostro contra el océano muchos pelícanos mueren ciegos, perdidos en el horizonte. De todo eso trata la vida. Habla este blog del destino de los pelícanos y de cómo los sueños de la gente normal se estrellan una y otra vez contra la realidad...todo aquello por lo que merece la pena luchar hasta perder la visión del mundo real tiene un lugar en este espacio.
Si no sabes volar, aquí estás perdiendo el tiempo...

Pensando en las musarañas también...

Ideas lanzadas al viento

“Si te sientes solo es porque construíste muros en vez de puentes.”(Anónimo)

La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.(Sócrates)

Las grandes almas tienen voluntades, las débiles tan solo deseos.(Proverbio Chino)

"La Experiencia Enseña Lentamente y a Base de Errores“(James A. Froude)

"Más traiciones se cometen por debilidad que por el firme propósito de traicionar a alguien" (Anónimo)

La vida no se mide por los descansos que tomamos, sino por los momentos que te roban el aliento.

“Quien ve hacia afuera, sueña; quien ve hacia adentro, despierta.”(Carl Young)

“¿Quieres ser feliz por un instante? ¡Véngate!

¿Quieres ser feliz para siempre? ¡PERDONA!”(Tertuliano)


Quién no comprende una mirada, tampoco comprenderá una larga explicación.(Proverbio Arabe)

“Al decir algo, cuida de que tus palabras no sean peores que tu silencio.”(Anónimo)

"Cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga."(Victor Hugo)

"No es porque las cosas son difíciles que no nos atrevemos; es porque no nos atrevemos que son difíciles"(Séneca)

“Nuestras dudas son traidoras y nos hacen perder lo que, com frecuencia, podríamos ganar, por el simple miedo de arriesgar.” (William Shakespeare)

"La Memoria es la cartera de la vejez.Es necesario llenarla".(Apolonio)

"Quédate" es una Hermosa Palabra en el vocabulario de un Amigo.(Alcmeon)

"Cuando señales a alguien, recuerda que, tres de tus dedos, te señalan a tí." (Desconozco su autor).

"Si te caes siete veces, levántate ocho." (Proverbio chino).

"Las grandes almas tienen voluntades, las débiles tan sólo deseos". (Proverbio chino).

"Al perro que tiene dinero se le llama Señor Perro". (Proverbio árabe).

"Una vez terminado el juego de ajedrez, el rey y el peón vuelven a la misma caja". (Proverbio italiano).

"Antes de iniciar la labor del mundo, da tres vueltas por tu propia casa." (Proverbio chino).

"Quien no sabe bailar, dice que la música es mala". (proverbio africano).